jueves, 10 de marzo de 2011

La tumba alrevez




Caborca, Sonora.- En todos los rincones del mundo, en ciudades, pueblos y rancherías existen detalles que por su singularidad llaman la atención y en este caso me voy a referir a un detalle curioso que en visita a Oquitoa, salio a relucir al platicar con Lourdes Celaya Guerlach, funcionaria del ayuntamiento y entusiasta de la historia local.
Una vez concluido un  recorrido por la iglesia de San Antonio para ver el estado que guarda su estructura, nos dio una breve explicación de su emplazamiento y debido a que fue construido en ese lugar y no en otro.
Primeramente, dijo se debio a que cuando los asentamientos de las tribu que poblaban esta región se ubicaban siempre a orillas de los cauces de agua, y debido a esto sus construcciones cada año eran destruidos pr la crecidas del Rio Altar.
Y una vez que llegó el padre Kino con su labor civilizadora estos hablaban de una mujer de blanco que constantemente pedia que el pueblo fuese construido sobre los alto, por lo que esto fue realizado, acabándose asi para siempre el problema de la destrucción de sus viviendas, llamando Oquitoa al pueblo ya que significa en lengua Opata o pima, mujer de blanco, la cual era según la leyenda la virgen que train los jesuitas para evangelizarlos.
Bueno dejando ese breve comentario sobre el origen del nombre y ubicación, recorriendo el panteón aledaño al templo el cual fue construido en ese lugar pues así se acostumbraba en tiempos de la colonia encontramos la tumba que da titulo a este pequeño articulo la cual destaca enseguida sobre las demás ya que al contrario de las otras la cabeza o cabecera esta orientada hacia el templo, contrario a la usanza y costumbre de enterrar a los muertos mirando hacia el templo.
Su antigüedad se desconoce, aunque se dice que pueden ser de principios del siglo pasado o finales del XVIII, tampoco se tiene la identidad de la persona sepultada pues no hay nada que indique a que familia pertenezca, pero lo que si es una certeza o posibilidad dice Lourdes, es que esta persona o su familia fuese atea, pues existen testimonios de que los no creyentes acostumbraban así sepultar a sus deudos.
En fin esa es la historia de la tumba alrevez y si usted visita esta bella y pintoresca población alguna vez no deje de visitarla, así como el interior del templo que guarda bellas pinturas religiosas de las postrimerïas del siglo XVII o principios del XVIII, que ya en ocasiones han sufrido intentos de ser sustraídas debido a su valor como objetos de arte, no solo histórico.

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