viernes, 6 de enero de 2012

Ellas son unas santas

 Historias Ambulantes


by Javier Quintero
“¿Y ustedes qué tienen de santas?”, les pregunté una mañana a Yadira Buendía y a Esmeralda García. Pusieron cara de chicas buenas, me vieron con ojos de ternura y respondieron al unísono: “Lo tenemos todo. Nosotras somos unas santas”.
No pude dudar de su palabra. Ellas son muy buenas actrices.
Las conocí una noche después del Día Muertos, en un bar de Hermosillo, México, donde presentaron un espectáculo teatral en el que emulaban a la muerte, disfrazadas de catrinas, adoloridas por culpa del amor y ebrias de tanto tequila, llamadas Las Santas.
Las Santas cantaban y desgarraban sus voces con temas mexicanos como Un Poco Más o Paloma Negra y lloraban ahogadas en alcohol, mientras el músico Javier Cinco le arrebataba notas a la guitarra. El público les aplaudía y ellas gozaban el momento. Cuando terminaron su número y eliminaron cualquier rastro de la caracterización, les pedí que me concedieran una entrevista y accedieron, pero sería en su casa unos días después.
Lo que encontré esa mañana fue una casa llena de fantasía, con máscaras pendiendo en las paredes y títeres que regalan alegría solo con verlos. Allí estaban Yadira Buendía y Esmeralda García en su interpretación personal de todos los días, como ellas mismas, como las mujeres y no como las actrices.
Se preparaban para viajar a Morelos, en el centro del país, donde participarían en una convención de actores que duraría cinco días. “La verdad es que este año nos ha ido muy bien, hemos viajado mucho”, dijo Esmeralda, que es de Hermosillo y estudió actuación en la Universidad de Sonora. Yadira es de Veracruz y allá completó sus estudios para dedicarse en lo absoluto a las artes escénicas.
“Los títeres: este se llama El Bracero Fracasado y ella se llama Eufemia. Los hicimos con hule espuma”, agregó Esmeralda.
Ellas crean sus instrumentos de trabajo y les dan forma a sus personajes conforme los van ideando. Por ejemplo, para interpretar a Las Santas, Esmeralda usó su vestido negro de graduación y solo lo complementó con adornos. Los huesos de la muerte se los pintó el artista plástico Roberto Carretas con la técnica de “body painting”. Y listo, ya tenía su personaje.
A Yadira se le ocurrió la idea de Las Santas. Ella tiene un alma muy creativa. Su intención era recordar el estilo de las carpas, esos teatros ambulantes de antaño que congregaban a los pueblos en torno a una representación artística, así que comenzó a escribir el guión, al que le agregó canciones mexicanas, de alcohol, cantinas y desamor. Lo tituló “Ya me ando viniendo (Homenaje a Las Santas)”.
Esta vez, en su casa, donde realizan sus ensayos y perfeccionan su interpretación, hay muchos instrumentos con los que trabajan. Esmeralda tiene los aros del hula-hula y unas clavas porque también hace malabares, y tiene un acordeón porque su personaje de Las Santas debe hacerlo sonar. Yadira, además, tiene pinturas, maquillajes y vestuarios para las caracterizaciones.
Juntas, estas actrices mexicanas de la compañía Yamé Teatro, forman un equipo divertido porque hay una química muy especial entre ellas. Así lo ha sido desde hace cuatro años cuando empezaron el show en esta ciudad. Me dicen que las primeras veces actuaban a bordo de los camiones a cambio de monedas que les daban los pasajeros. Era una manera de subsistir. Qué maravilla.

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