| Gabriela Soto | |
| Lunes 30 de abril de 2012 | |
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Tres vehículos clonados con logotipos falsos y blindajes caseros que fungían como patrullas de las policías federal y estatal fueron asegurados durante los enfrentamientos suscitados entre elementos militares y policiacos con la delincuencia organizada en Choix, en los que murieron 13 personas, entre ellos un menor de 14 años, durante el fin de semana. Los nombres de las victimas se mantienen bajo reserva. En la investigación se descarta que Faustino Isidro Meza Flores, alias "el Chapo Isidro, se encuentre entre el grupo.
El procurador General de Justicia del Estado, Marco Antonio Higuera Gómez, precisó que los delincuentes abatidos vestían uniformes similares a los utilizados por las fuerzas estatales y federales.
"Los tres vehículos que son la Cheyenne clonada con la apariencia de patrulla de la Policía Federal (Preventiva), otro con apariencia de la Policía Estatal (Preventiva) (una camioneta Chevrolet) y unaHummer color verde. La camioneta Cheyenne la revisamos en el sistema y aparece con reporte de robo en Chihuahua", precisó.
"Este último vehículo (Hummer) es totalmente diferente a lo que utilizan las fuerzas federales, en virtud que la puerta es de tela, es de otro tipo no es metálico. Independientemente el (vehículo presuntamente) estatal no trae leyendas en la puerta, solamente trae logotipos, igualmente las marcas de los vehículos no corresponden a los oficiales", continuó.
El fiscal afirmó que estos son los primeros vehículos registrados como clonados en Sinaloa. En otras entidades, la delincuencia organizada transforma camionetas en "tanques" blindados para operar.
"Traen una placa enfrente, protegiendo lo que es el motor, la caja sí está cubierta por un blindaje artesanal", explicó.
Higuera Gómez dijo que los elementos de los cuerpos federales, estatales y municipales trabajan en coordinación para garantizar seguridad a la población que habita en diversas comunidades de Choix.
A pesar de que las patrullas de la Policía Estatal Preventiva no cumple con los datos en sus vehículos, la ciudadanía sí puede diferenciarales respecto de los "vehículos falsos", aseguró.
"Es un llamado a las comunidades, sobre todo en esas zonas, porque lamentablemente una de la personas que falleció y que traía uniforme camuflajeado y que, por las características que nos dan los médicos, se trata de un menor de 14 años de edad", dijo.
El sábado por la madrugada, delincuentes del crimen organizada se enfrentaron en la sierra de Choix y posteriormente se registró una refriega con elementos del Ejército y con elementos policiacos, en ambos tiroteos fallecieron 13 personas.
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Autor: Cmdte. Ramón Eduardo O.L Este blog es un medio para publicar mis crónicas, poesía y gustos. Mas no solo mi trabajo narrativo y despoètico tambien de otros autores que deseen compartir. Esto es independiente y abierto a todo tipo de ideas y conceptos, en Literatura, Música y artes en general. Espero les guste sino es así¡Me vale madre y vayan a chingar su madre! a otro sitio. No soy educado, ni decente mucho menos barbero, que me lea quien lo desee¡Despierta México chingao!¿así como pues?
lunes, 30 de abril de 2012
OPERABAN DELINCUENTES DE CHOIX EN PATRULLAS CLONADAS
viernes, 20 de abril de 2012
La nueva policía de Munro, capacitada, eficiente y respetuosa de la ley, viva el #newson
La nueva policía de Munro, capacitada, eficiente y respetuosa de la ley, viva el #newson: La nueva policía de Munro, capacitada, eficiente y respetuosa de la ley, viva el #newson
domingo, 8 de abril de 2012
Carta a mi¨jo
Carta a Iván
Como escribir una carta de amor sin mencionarlo? Creo que es imposible, sin embargo, trataré de hacerlo pues entonces no hay posibilidad de premio, aunque no importa ese, sino el que tu me des, el premio mayor.
Hijo cuando tu recibas esta carta tendrás ya 3 meses encerrado, 12 o 13 largas semanas, 90 larguísimos días, 2, 160 interminables horas, 129 mil 600, eternos minutos, 7 millones 776 mil, rapidísimos segundos en el reloj, pero estoy seguro no para ti, para ti quizás, esa suma ni siquiera la imagines, pero para mi, para tu madre, tus hermanos Liliana y Pavel, ese tiempo será infinito, no nada mas porqué no podamos verte, como quisiéramos, puesto que tu emprendiste un camino y desgraciadamente lo tomaste equivocado hacia un lugar donde no quisiéramos tu tomarás, pero somos humanos y a lo largo de nuestra vida tomaremos sendas equivocadas, nos tropezaremos, pero hay que buscar un rumbo propio, pero eso nunca o al menos casi nunca se puede acertar por si solo y se necesita ayuda, eso es lo que pretendemos darte, nos duele demasiado el saber que tu, aun y cuando sea voluntariamente estés internado en ese centro donde se tratará de alejarte, de ayudarte a dejar la adicción a un vicio que mata a la gente en vida, pues desgracia no solo el cuerpo sino también el alma, el maldito foco, al Ice o cristal, como también se conoce, en nuestro país.
País que se cae a pedazos, todo por la corrupción y desdén de nuestras autoridades para combatir las causas que orillan a jóvenes que como tu, que apenas inician su camino en la vida recién cumplida pues su mayoría de edad, para engrosar la fuerza laboral de la nación, mano de obra no calificada y por lo mismo materia solo de explotación en maquiladoras, campos agrícolas o tiendas departamentales, cuando bien les va, pues existen otras tentaciones, aparte de la droga barata, marihuana, coca o cristal entre las mas comunes, o los solventes si la cuesta es para abajo y sin regreso, una de ellas es el alquilarse como burros, para trasladar esa droga que los mata hacia el mercado mas grande del mundo, el gabacho, con el señuelo de ganar mucho dinero, pero se omite pensar en algo peor, las muertes por deshidratación, congelamiento o bien asesinados por grupos contrarios o bandas dedicadas a conseguir esa droga sin invertir mas, que el arrojo y la vida si es necesario, en el intento y cuando mejor les va detenidos por autoridades en un país extraño, pero con ganancia para las madres, padres y hermanos que tuvieron esa suerte, otros no los verán jamás, ni siquiera velarán sus restos al quedar perdidos en las arenas del desierto o montañas y montes, entonces respirarán aliviados, pero pensando en que al ser libres pueden volver intentarlo y no correr la misma suerte, eso hijo lo pensamos muchas veces cuando tu, hosco y malhumorado decías, yo no necesito ayuda para hacer mi camino y desalentada tu madre lloraba en silencio algunas noches en que tu faltabas a casa, al andar en compañía de tus amigos, bebiendo y drogándote, pensando y deseando volver atrás el tiempo.
Para verte otra vez niño, sonriente como en aquella foto, donde payaso, nos mostrabas el dedo medio o corazón y tu cara era llenita y esos grandes ojos oscuros, casi negros, tuyos, miraban todo como asombrados, o el caminar y caminar cuando estabas por nacer ya que decía el doctor venias atravesado y la dilatación no era suficiente todavía para que tu asomaras por primera vez al mundo, tres días interminables en un hospital público, sin dinero pero alegres esperándote, o aquella vez cuando con 5 pesos que me pediste, te llenaron tus manitas de dulces de menta y alegre en tu inocencia infantil te me perdiste, en un descuido, me dejaste en la tienda, para ir a casa y darle a tu mami, tu hermana y tu hermano, sin pensar el peligro de cruzar las calles tu solo, a escasos 3 o 4 años de edad, recuerdo llegué a casa asustado y sin la despensa, para ver si estabas ahí al no encontrarte en la tienda y tus primeras palabras, sabiendo que yo iba asustado y enojado, fueron, papi, pego pinchi viejo pechi y me dijo, nunca ande cluchando calle solo, yo soy su amigo y por eso le pego, desde entonces cada vez que lo mirabas el se reía y tu también, diciendo amigo pechi, eso porque el trabajaba en la distribuidora de la empresa Pepsi que estaba justo al lado de la vecindad donde vivíamos, y nunca desde entonces dejabas de saludarlo y el también, dándote de vez en cuando una lata de sodas.
O cuando ya tuviste una bicicleta que tu mismo compraste con tu trabajo de vender periódicos en un crucero, saliendo de casa a las 5 o 6 de la mañana para estar temprano y vender los mas que se podía para ganar un peso que nosotros a veces no podíamos darte y nosotros siempre pensando en lo que pudiera pasarte pero orgullosos de ti siempre, pues desde niño fuiste siempre servicial, bueno y sonriente, hasta que cambio tu carácter ya en la adolescencia, andabas siempre enojado, te molestaban nuestros cariños, nuestros abrazos y en ocasiones hasta nuestra compañía, es normal decíamos, a esa edad, pero la realidad era peor y nos negábamos a aceptarlo.
Hoy eso ya no importa solo te digo, te queremos y aún si tu vida tomara caminos peores, eres nuestro hijo, nuestra sangre y no hay cosa mas grande en el mundo que el tenerte a ti, a tus hermanos y estoy seguro que ahora, sabiendo tu y nosotros, tu madre y yo, nuestros errores, nuestras fallas, lucharemos por que ellas no se interpongan ni sean motivo para ti de frustración, de rabia y rebeldía, por el contrario si vemos esos indicios quisiéramos que fueran dirigidos a un propósito diferente no autodestructivo, que sea un acicate para que tu veas que el camino lleno de obstáculos es un reto a vencer, no a torcer hacia otros senderos, sino en busca del bueno, la alegría, la felicidad, no el llanto y el dolor.
Escribo esta carta, mientras tu madre duerme, a una semana exacta de haberte dejado encerrado, en un pequeño cuarto, cuatro paredes( como te conocemos cuatlo) y una reja con candado, nos dijeron durarías cuatro días, en desintoxicación y que no podríamos verte en 15 largos días, pues esas son las reglas, no importa pero si importa, el tiempo, pues si para nosotros es mucho, mas lo es para ti en compañía de otros seres en tu misma situación, desconocemos si ellos son queridos o no, pero te aseguro que para nosotros nada hay mas valioso e importante, que tu te recuperes y nunca vuelvas a pasar por esta situación.
Contamos los días para volver a verte y poder expresar nuestro cariño y fe en tu entereza, valentía cuando llorando tu y nosotros también junto a tu querida tía Cuca. Nos dijiste, ayúdenme, quiero que me ayuden, y esa fue la solución, cobarde o valiente no lo se, pero si que nuca estuvo en mi encerrarte, tras unas rejas de manera forzada, la aceptación es un 50 ´por ciento de ganancia y estoy seguro que al recibir esta carta, es porque estarás curado y la llevaras siempre junto a ti, al menos es mi deseo, pero no obligación, para recordarte cuanto sufrimos todos, sobre todo tu.
Que no te de vergüenza, mostrar tus sentimientos eso es lo que nos envenena y es algo de lo que nos pasa a todos, el llorar es bueno y yo lo hice desesperado cuando previo a esto, te buscamos y no teníamos razón de ti, pensando siempre en que te podía haber pasado o en que situación estabas y aún mas cuando ese desgraciado habló diciendo te tenían, bueno afortunadamente no fue así y hoy te entrego esta carta.
Te quiero
Tu papá
martes, 27 de marzo de 2012
Las fronteras no existen, para mi están en el corazón
Caborca, Sonora.- La frase que da título a esta crónica fue pronunciada por un hombre agotado, triste pero no vencido, su nombre Cairo Reyes, 40 años de edad, casado, con una hija de 10 años, que es uno de los motores que lo impulsaron a buscar nuevos horizontes en solitario, dejando a su pequeña y a su esposa, en la ciudad que lo vio nacer, Managua, en Nicaragua, la tierra del inolvidable Augusto Sandino.
Cairo al igual que millones de personas en nuestra tierra americana, es uno mas que busca el sueño de todo hombre de bien, en tierras ajenas y lejanas al hogar, en busca de lo que la suya no puede darle(Tal y como también acontece en nuestra patria, que tomada como botín por grupos de desaprensivos y corruptos, ha expulsado de su seno con el mismo propósito a mas de 20 millones de mexicanos) seguridad de un empleo, salario digno y suficiente para poder sostener a los suyos, pero sobre todo para no caer en la tentación de tener que delinquir para poder proporcionar todo lo que se necesita a las personas que ama y ante esa disyuntiva, prefieren enfrentar los sufrimientos de una larga odisea, pasando, hambre, frio, desprecios, abusos, injusticias, desveladas, peligros sin fin, pero que no los arredran ni amilanan en su propósito, por eso merecen honores, no solo, el de contar sus historias, sino honores de verdaderos héroes, pues con su tesón, su empuje, su perseverancia a un fin, los enaltece y glorifica, pero desgraciadamente, sus historias, sus peripecias, pocas veces son contadas o se dan a conocer, pues pasan por el mundo desapercibidos, ellos no nacieron en sábanas de seda, ni tienen pedigrí, son simplemente nada o poco menos que nada, para los que tienen la obligación y la responsabilidad de proporcionarles, oportunidades de trabajo, educación, seguridad y salud, los gobernantes, que son iguales en todas partes poco menos que basura, pero basura fina, pues a ellos si se les recordará en los libros de historia, pues la historia la hacen ellos, no los jodidos, los olvidados, los hijos de nadie.
Cairo salió el 6 de Febrero de este año de su tierra natal, por fortuna traía 20 dólares, 240 córdobas, recurso que apenas si le alcanzaron para llegar El salvador, después de pasar por Honduras, ni siquiera una décima parte del recorrido que pretendía realizar, llegar a la frontera con Estados Unidos de América, esa nación que nos ha robado el nombre de americanos y que es hoy el mayor receptor de migrantes del globo terráqueo.
Todo eso me lo cuenta sin sombra de pesar en su rostro, con una sonrisa ¿ y de ahí que hiciste? Le pregunté al llegar a esa parte de su relato, me dirigí a una estación de policía y ahí les dije que me dirigía hacia Estados Unidos, que el dinero se me había acabado y tenía hambre, el policía que me atendió le platicó a sus compañeros y entre todos hicieron una recolecta, juntando 50 dólares que me entregaron, además hicieron un documento manuscrito que sellaron, donde solicitaban se me dieran facilidades y ayuda, una vez mas tomé un autobús y llegué a La ceiba en territorio ya de México, de ahí, recuerdo que llegué un sábado, me dirigí a Tenosique, donde me dijeron podía tomar el tren para venirme a la frontera, son 68 kilómetros los que anduve a pie, afortunadamente hasta entonces no me pasaba nada.
Una vez en Tenosique, llegué a la casa del migrante donde estuve dos días, hasta tomar el tren el cual abordamos 326 personas ¿y como sabes el numero? le dije, es que nos contamos todos los que estábamos , de esos tan solo llegamos como 180, a un lugar que no recuerdo pero que está antes de Tierra blanca, a donde llego después de tomar otro tren y ahí otro para Orizaba, para tomar otro a Lecherías, ahí hay dos tipos de trenes, me dice, el de Kansas city railroad y el de Ferromex, ahí debería haber tomado el primero, pero uno de los garroteros del tren me tumbó de un puntapie y no pude subirme, entonces me dirigí a Huehuetoco, donde me subí a uno que me dejó en Querétaro., ahí gracias a dios hubo muchas personas buenas que me ayudaron, me dieron comida, bastante comida, agua y dinero, traía 200 pesos de los de aquí. Ahí tomé otro tren y el maquinista me dejó abordar la segunda máquina, para que no me agarraran los de migrción, me dijo, pero que no tocara los aparatos y me llevó hasta San Luis.
El primer tropiezo, es secuestrado
Y así, continua de manera pausada, siempre lo mismo dejar un tren y tomar otro, siempre adelante, hasta llegar a la frontera en Nuevo Laredo, una vez ahí, dice, me secuestraron, me secuestró un propio, como te dijera, uno de mi propio país, un nicaragüense, me dijo y tu a donde vas? Ya le dije y me dijo, porque no jalas con nosotros,, lo interrumpo y le digo, como te secuestró? Traía armas o que? no, no traía armas pero traía gente, eran muchos de volada me rodearon y me llevaron a una casa donde me encerraron 22 días, querían que les diera un número de teléfono, para llamar, se los diste No, ¿como se los iba a dar? sino conozco a nadie, ni tengo familia, me dice, No pues si como te lo iban a sacar, no? Pues si, te golpearon, no nada de eso, pero no me daban comida, cada tres o cuatro días, cuando se acordaban, y que ¿te daban? Frijoles, dice, con tortillas? no solo frijoles y agua, hasta que un día estaban ellos borrachos, tenía una caja de madera donde estaba, me subí en ella y arranqué una tabla del sobre techo y salí corriendo sin rumbo, escuché ruido y pitidos de un tren y lo tomé, me trajo hasta una ciudad que no recuerdo el nombre ya te lo dije antes, Saltillo, mas adelante, Torreón, me dice y de ahí me trepé en otro hasta Guadalajara, donde agarré el que venía para acá.
Librado de otro secuestro
De ahí e fui a Piedras negaras donde estuve tres días en un albergue de migrantes, antes de contar su experiencia en ese lugar me dice, hay muchas iglesias que se dicen cristianas pero no lo son, lo dejan a uno abandonado en la calle, es como si te salvaran en el mar y te dan un salvavidas, pero a los tres días te tiran al mar de nuevo para que te ahogues, eso me pasó en el albergue, los tres días nos corren pues dicen que esas son las reglas y ahí afuera está lleno de halcones, quienes te agarran te secuestran, después de dos días me sacaron junto a otros ocho, y afuera estaban ellos, no se como pero logré escaparme y tomé otro tren.
Y así, sigue, sube a un tren, lo deja, descansa, emprende d e nuevo el mismo camino y por fin toma el que sería su último intento hasta llegar a la situación en que se encuentra hoy, en una cama de hospital dos de sus piernas fracturadas, esperando a ver que le depara el destino, si regresa a su patria derrotado y además tullido o se cura y sigue adelante en pos de su propósito.
Este no es el final
Y que pasó? le digo, pues ahí yo me había juntado con otros tres y venía un segundo grupo como de 40 que se subieron unos 10 o 15 vagones mas adelante, todos eran mexicanos, dice, al menos eso dijeron, y el pasado Sábado, salimos de Empalme, creo que se llama y todos veníamos en el techo, yo tengo miedo a subirme pero ahí venía, ya noche, nos acostamos todos juntos, uno enseguida de otro para darnos calor, pues hacía mucho frio, eran ya como las 10.00 de la noche y nadie traía cobijas, lo último que recuerdo es que alguien me jaló y caí del tren, ¿no te caerías y no recuerdas? No, dice, porque veníamos todos juntos, estoy seguro que alguien me tiró, y que pasó? No se como, dios es grande, alguien del tren se dio cuenta, se pararon y me subieron, donde fue eso? Como a unos 20 minutos de llegar a la ciudad, de ahí, me trajeron a la estación aquí y ya habían hablado a una ambulancia, y ellos me trajeron hasta aquí.
En ese momento llegan dos mujeres, parecen religiosas y preguntan si pueden platicar con nosotros, yo, que me espera mi esposa y suegro en mi carro, les digo si pueden esperar un momento y ellas asienten, retirándose, apenas empezaban a preguntar si sabíamos de dios o quien era dios, dentro de mi digo y pregunto ¿Cual dios? Si dios existiera no permitiera tanta injusticia, separando familias por la necesidad y la falta de oportunidades para una vida, feliz y plena por no ser rico, la vida no es como en las telenovelas , donde al pobre siempre se le induce a serr conformista y espera una vida mejor cuando muera, en un cielo que les dicen está vedado a los ricos, pues hay un proverbio en su libro sagrado que dice, primero ha de pasar un camello por el ojo de una aguja a que un rico llegue al paraíso o cielo.
Volviendo a nuestra platica, le digo, entonces estás seguro, que no pudiste haber caído, completamente, pues sonámbulo no soy, no tengo vicios, no usos drogas, apenas estaba aprendiendo a fumar otra vez, y ahí arriba no era la primera vez que lo hacia, dormir, si le tenia miedo, dormir arriba, pero clarito sentí, cuando me agarraron de la sábana.
Cuando despertaste? Como te trajeron aquí, su voz se entrecorta y tartamudea, dios pu, pu, puso a alguien ahí y detuvo el tren eso es lo increíble, era de noche, no? Si , alguien llamó y una ambulancia me recogió en la estación.
Platicamos de su familia y como no ha podido comunicarse con ellos, prometiendo yo comprar una tarjeta para que hable o bien llevarlo a casa para que lo haga, y le pregunto, y que piensas Cairo, piensas volver o sea regresarte con tu familia, No, me dice seguro, no puedo regresarme, yo quisiera regresarme de nuevo, tomar un tren que me tire para allá, pero yo salí con un propósito, y un hombre que quiere a su familia y a sus seres queridos, no dejan de buscar como ayudarles, a que me voy a regresar? Pregunta, a delinquir, porqué allá no hay trabajo, yo estudie 12 años de mi carrera para trabajar y si no puedo hacerlo en mi tierra, yo lo que quería era trabajar un año.
Las fronteras no existen, hermano
Yo siempre he dicho, hermano, las fronteras no existen las fronteras las tiene el ser humano en su corazón, si usted va a mi país, no necesita visa ni nada, no hay inmigración ni policía, si tu vez un policía y le pregunta, una dirección, por una clínica el va y te dice, se que hay muchos que traen otros propósitos, robar que se yo, se que hasta han matado, a una profesora supe yo, pero ellos no son nicaragüenses, son Hondureños, si tu tiene su propósito en tu corazón debes seguirlo y hacerlo con el corazón, así termina su historia, este hombre, solo y en tierra extraña, espero que esto sirva para otros que como el han recorrido este mismo camino, no para desalentarlos, mas bien para que entiendan los riesgos que corren y como hay de todo, gente buena y gente mala, espero que Cairo, encuentre y consiga su propósito.
El por lo pronto espera un nuevo día, para que se le consiga un lugar donde reposar ya que en le hospital no puede ser por políticas institucionales, necesita una silla de ruedas prestada, ropa, que alimentos ya sabremos como proveerle y si alguien quiere llevarle dinero, pues mucho que mejor, asi, podrá mandar algo a su familia, que hace poco mas un mes y medio dejó, quien sabe si con lo suficiente o no, puesto que no quise preguntarle, para no hacerle recordar una preocupación mas, a la de su situación personal en cuanto a la salud
sábado, 24 de marzo de 2012
SOBRE CULICHIS Y PATASALADAS
José Luis Franco
Lunes 19 de marzo de 2012
De pequeño me tocó ver con nitidez la diferencia entre ir a Mazatlán e ir a Culiacán. Yo vivía, en La Cruz, a la mitad de estas dos ciudades y los camiones de esas rutas salían a la misma hora para llegar a sus destinos prácticamente al mismo tiempo, de manera que los que viajaban a Mazatlán veían a los que irían a Culiacán y viceversa. Los primeros, por lo regular, se veían despreocupados, como si de ir a un baile se tratara. La vestimenta no era de protocolo, tenis o hasta chanclas se podían usar, camisetas, pantalón de mezclilla. En cambio los segundos revisaban papeles antes de subir al autobús, se veían bien relamidos, con ropa de domingo y zapatos impecables, recién boleados en el peor de los casos, sino es que nuevos. La razón era muy sencilla y yo mismo la padecí en alguno que otro viaje en que un pariente me emboletó para ir a Culiacán: allá se iba a tratar asuntos, cosas importantes, en cambio a Mazatlán solo se iba al chiroteo. Una razón más para que mis anhelos tuvieran a este puerto como blanco.
Así, muy temprano descubrí que Culiacán era para trabajar y Mazatlán para irse a la playa, beber el agua de un coco helado y luego comerse la pulpa con limón, sal y salsa brava. Una delicia. En Culiacán uno brincaría de ventanilla en ventanilla para arreglar un trámite; en Mazatlán uno brincaría en la arena, entre gente tirada al sol, para llegar hasta el vendedor de mangos pelados ensartados por un palo.
Cierto, ciudades con vocaciones muy definidas, con empeños bien delineados, tanto así que eran asuntos de disputas curiosas. El “quítenle a Mazatlán el mar y ¿qué le queda” es un asunto repetido por secula seculorum y vivo reflejo de las rencillas provocadas por el sino. Además, de aquí para allá se usa decir: “Lo bonito de Culiacán es que está cerca de Mazatlán”. Como si a unos les tocara cargar con la cruz del pecado original y a los otros los hubieran premiado con la reedición del paraíso en su versión terrenal. Curioso espejismo porque para beber el agua del coco y después comer la pulpa, una persona tenía que realizar el quehacer y lo mismo con el mango pelado ensartado en un palo.
También, es preciso decirlo, cuando alguien regresaba de Culiacán lo hacía trayendo novedosas ideas de trabajo: un nuevo sistema de riego, la noticia de que había un nuevo financiamiento para el cultivo de las tierras, cosas por el estilo; de Mazatlán solo se traía la piel bronceada, alguna moda perturbadora, una expresión en inglés, un recuerdo. De una se regresaba con el rostro serio, concentrado en cosas trascendentes; de la otra con una sonrisa y flotando en una nube. De una se traía armas para enfrentar la vida, de la otra se traía, así de simple, la vida.
El gentilicio formal para el oriundo de Culiacán es culiacanense, pero desde que tenía muy temprana edad, Mazatlán lo modificó por culichis. Fue tal el acierto del rebautizo que hay quien piensa que lo de culiacanenses está mal aplicado. Para no quedarse atrás, el revire transformó a los mazatlecos en patasaladas, aunque el neogentilicio no ha tenido la trascendencia ni el arraigo del otro. En los románticos tiempos en que el beisbol despertaba pasiones incendiarias, a los culichis se les lanzaban tomates, por su nombre de batalla. Difícil conseguir venados para aventarles a los patasaladas, de manera que la sal fue la solución. En los cielos del Ángel Flores y el Teodoro Mariscal, con el gran clásico en escena, volaba en sentido contrario una de las combinaciones perfectas: el tomate con sal.
Y si las ciudades son diferentes, opuestas en sus formas de ser, sus habitantes también deben serlo. Y vaya que lo son. Hasta en el acento al hablar. Los mazatlecos cuando van a Culiacán a realizar un trámite salen pensando en el regreso desde que piden en la ventanilla su boleto de ida. Arreglado el asunto no hay poder que los convenza de disfrutar unas horas de ocio en La Perla del Humaya.
—“¿Por dónde me escapo?” —es lo que pasa por la mente cuando alguien nos sugiere hacer una visita técnica a El Guayabo.
Hasta ahora no he escuchado un narcocorrido que diga: “Nos vamos pa’Culiacán, nos vamos en la blindada, que nos siga la plebada, nos vamos en caravana. Y me rentan una suite, allá en el hotel Lucerna”. Hasta la rima se tropieza.
Como que se le tiene tanto respeto al ritmo de vida de la capital del estado que no se quiere interferir en él, por decirlo de un modo amable. Eso es algo que nos reclaman nuestros amigos de allá: “Nunca te quedas”. Cierto, varios conocidos se han quedado allá y han transformado sus vidas acomodándolas al estilo de su nuevo entorno, pero a la menor provocación les aflora el chovinismo y son capaces de ir a un partido de los Dorados con una gorra de los Venados. Además, se atreven a andar en short en pleno centro. En casos patéticos le ruegan al marisquero que le caliente el caldo de la campechana, como aquí hemos visto que los culichis piden hielo para enfriarlo.
En cambio los culichis, cuando tienen que hacer algo por acá, buscan la manera de que sea en viernes, para así reventarse el fin de semana. “Y me rentan una suite, allá en el hotel El Cid, quiero a toda la plebada, con la nariz empolvada”. Son pocos los que acostumbran el “pisa y corre” que tan bien nos sale a nosotros. Cosa que he notado es que la gran mayoría detesta tener contacto directo con la arena. No sé a qué se deba esta aversión, quizá para que no se les salen los pies, pero es bastante común en ellos. De hecho muchas de sus mujeres, obras maestras de la naturaleza, suelen visitar la playa en bikini y zapatillas. Otra cosa: se la pasan haciendo comparaciones y es de lo más normal que sin venir a cuento nos salgan con que “es que allá sí trabajamos”.
Son cuestiones de diferencias esenciales entre dos ciudades que se separan no solo por poco más de doscientos kilómetros, sino por muchas cosas más que deberían derivar en un profundo estudio sociológico para desentrañar misterios tan abrumadores como lo es que en Culiacán el Ángel Flores luzca de manera patética solitario nomás empiezan los Tomateros a perder y el Teodoro Mariscal se vea “a reventar” con los Venados enmarañados en una interminable sarta de fracasos, por decir solo uno.
Aunque por comodidad todos se remiten al beisbol, la amorosa rivalidad entre culichis y patasaladas tiene mucho más trasfondo, digno de un sesudo ensayo que ni cabría en el espacio que se me concede semanalmente, ni se me pega en gana hacerlo.
sábado, 10 de marzo de 2012
El hombre que miró muy lejos
Él dio el primer paso porque se atrevió a mirar muy lejos, tan lejos como 25 mil kilómetros y tanto como el punto final del mundo, en el extremo sur de América. Su única compañía era una bicicleta a la que le había perfeccionado los aditamentos para darle una mayor resistencia. Evidentemente quería que le aguantara todo el recorrido. También llevaba unas alforjas con ropa, instrumentos de cocina, una ligera casa de campaña, un botiquín y un colchón inflable en el que apenas cabía su cuerpo. Parecía que estaba hecho a su medida. Y así comenzó su motivadora historia de éxito. Ya lo tenía todo planeado: saldría de su casa, en Lagos de Moreno, Jalisco, y viajaría en avión hasta la Patagonia argentina, el punto final del continente. Ahí iniciaría su recorrido, hacia el norte, pedaleando su bicicleta, formando una línea en zigzag entre todos los países para estar en cada uno de ellos y finalmente volver a casa, a reencontrarse con su familia. El plan era perfecto. Solo hacía falta prepararse físicamente, pues sus seis décadas a cuestas le exigían ese esfuerzo extra. Anduvo en bicicleta en Hermosillo, en el Cerro de la Campana; en Cancún con sus playas de color turquesa y en la Ciudad de México, con su grandeza y sus ruinas. Una vez que se sintió preparado, se despidió de sus dos hijos y de su esposa y emprendió el viaje. Era enero de 2008. El viaje en avión duró más de 30 horas. De México a Estados Unidos y de ahí a Argentina. Su aventura apenas comenzaba. “Todos tenemos un poco de aventurero, quizás unos más que otros; pero siempre digo que dar el paso para cualquier cosa es fundamental. Llega el Año Nuevo y hacemos una promesa, pero comienza el año, pasan tres meses, y lo dejamos; así pasa un año, dos años, muchos años, pasa la vida y nos lamentamos de lo que pudimos haber hecho y no hicimos”, dijo Felipe Besné en esta entrevista realizada en Hermosillo, donde vive parte de su familia. En Sudamérica los países son muy grandes, como Argentina, donde Felipe tuvo que pedalear durante meses para poder avanzar en su aventura, o como Brasil, con su idioma portugués y sus fabulosos paisajes de selvas con verdes profundos. Su recorrido fue complicado, pero satisfactorio. Lo picaban los insectos, las llantas de la bicicleta se ponchaban, se desgastaban las piezas, había caminos agrestes y a veces debía rodear algunas comunidades y pedalear kilómetros extra para evitar los conflictos políticos y sociales, como lo hizo en Venezuela, con el estricto régimen de Hugo Chávez, o en El Salvador y Guatemala, con la amenaza latente de los Mara Salvatrucha. Felipe conoció a mucha gente amable en esos 581 días y constató que América es una gran hermandad. Algunos le abrieron las puertas de sus casas, otros le dieron ayuda médica cuando la necesitó y unos más le brindaron alimento y una sonrisa agradable. Su regreso a México fue excepcional. Al cruzar la frontera por Belice, Felipe arrojó su bicicleta y bromeó con el primer taquero que vio. Le dijo que se comería todos los tacos de carnitas que tenía esa vez, aunque al final solo pudo comer dos. El taquero, en reconocimiento a su hazaña no quiso cobrarle ni un peso. Había vuelto para cumplir su promesa de reencontrarse con su familia. Lo hizo en el Zócalo de la Ciudad de México en un día lluvioso. Luego de abrazar a su esposa, hijos y nietos, y de llorar con ellos, Felipe comprendió que también había cumplido su promesa de ir más allá de sus propios límites y atreverse a vivir una aventura. Ahora es un ejemplo para muchos ciclistas y jóvenes y lo llaman para dar conferencias motivacionales. Un grupo extranjero investiga si él es el primer hombre mayor de 60 años que realiza en bicicleta un viaje por Sudamérica. Luego le darán el resultado. |
jueves, 8 de marzo de 2012
Un poema dedicado al mar
| by Javier Quintero |
Desde 2004, cuando comenzó a tomar las primeras fotografías submarinas, esta investigadora del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, en el estado de Sonora, se propuso que la gente comprendiera que allá abajo hay algo divino que debe ser protegido.
Reunió más de diez mil fotografías con su Nikon D200 y sus lámparas especiales para la iluminación debajo del agua. Fueron años de expediciones a lo largo y ancho del golfo, con sus costas e islas, algunas tan alejadas que son casi vírgenes y solo por ello poseen una variedad más impactante de plantas y animales, desde las gigantes ballenas, hasta los más diminutos gusanos de mar, anémonas y flores.
Alcanzar este objetivo no fue algo sencillo, pues Silvia Gómez debió perderle primero el miedo al agua.
Cuando ingresó a la Universidad Autónoma de Baja California, en el municipio de Ensenada, ella tenía 18 años, un deseo ferviente de conocer lo que se escondía debajo del mar, pero un miedo absoluto a las profundidades.
Sus primeras clases fueron de natación, en una alberca. Tardó más de un año antes de acostumbrarse al agua, hasta que un día se sintió segura de sí misma y superó la difícil prueba.
Lo que continuó en su vida fueron las primeras clases de buceo para controlar la respiración y aprender a flotar y después tomó cursos de buceo avanzado y nocturno, justo cuando el mar y ella eran excelentes amigos.
Impactada por las maravillas submarinas, Silvia Gómez decidió que las plasmaría en fotografías y viajó hasta Francia para tomar un taller especial.
“Siempre me gustaron las artes visuales y aprendí fotografía en Mexicali, en Ensenada, en Hermosillo; pero finalmente hice un curso de fotografía submarina avanzada en Francia”, recuerda.
Con todos esos conocimientos encima, Silvia descendió nuevamente a las profundidades, acompañada de un equipo de guías, asistentes y buzos para sacar las primeras fotografías. Aparecían por miles en la pantalla de su computadora personal y aunque todas eran buenas solo unas pocas eran seleccionadas para una idea muy especial que comenzó a moldearse en su mente.
Abajo, en más de siete años de buceo constante, Silvia encontró corales antiguos, peces multicolores que se escondían entre las rocas cuando la veían acercarse y solo asomaban sus ojos saltones a manera de precaución, medusas que flotaban con exagerada paz y tortugas que se sentían dueñas de todo.
Abajo vio a los nudibranquios, unos gusanos que tienen expuestas sus branquias, con colores brillantes que la maravillaron. A ellos, Silvia les dedicó más de cinco meses para fotografiarlos en toda su plenitud y tomó un curso especial.
“Son especies excepcionales, impresionantes, magnéticas, con unos colores que denotan lo venenosas que son”, asegura.
Vio también a varios mamíferos que se divertían entre las olas y captó con la cámara paisajes impresionantes, mitad mar, mitad tierra.
Una vez reunidas las fotografías, esta investigadora mexicana, radicada en Hermosillo, decidió que haría un libro de alta calidad con las mejores imágenes, así que llamó a los fotógrafos Alina Kossio y Héctor Maldonado para que la apoyaran en la selección y la edición.
El resultado es una colección llena de colores y vida submarina, con fotografías que dejan boquiabiertos incluso a sus colegas oceanólogos.
“El libro está orientado a disfrutar lo que hay en el Golfo de California por la belleza misma. Es un tributo, pero también nos interesa que las personas conozcan las especies y sepan que a la próxima vez que vayan al golfo debajo del agua están todas estas especies y deben cuidarlas”, dice.
Ahora Silvia Gómez está buscando el financiamiento necesario para impresión de su libro de 326 páginas. Si todo resulta positivo, lo presentará en marzo de 2012.
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