viernes, 18 de noviembre de 2011

El asesinato de una poeta


    Colaboración del reconocido periodista Diego Osorno, ganador del premio internacional de periodismo Proceso 2011, publicado originalmente en su blog Historias de nadie en el portal www.nuestraaparenterendicion.com
El asesinato de una poeta
Una poeta asesinada en Ciudad Juárez a principios de 2011, Susana Chávez, escribió el poema que ahora tengo impreso en mis manos. Se llamaSangre nuestra.
A Susana nunca la conocí aunque tuvimos varios amigos en común y una vez la mencioné en una crónica que hice en una de mis primeras visitas a Ciudad Juárez, cuando ni siquiera me pasaba por la cabeza que me iba a topar -y enlodar- con la historia de José Francisco Granados de la Paz y el Cristo Negro.
Supe de la muerte de la poeta por la llamada de uno de esos amigos que teníamos en común. Mi teléfono sonó cuando apenas estaba arrancando este año e ingenuamente habíamos quienes pensábamos que quizá se detendría la sangría nacional. Estaba con una periodista que visitaría por primera vez la frontera de México con Estados Unidos, contándole historias para que la acompañaran durante un viaje que estaba por hacer para ver con sus propios ojos algo que le habían contado mil veces pero que todavía creía irreal. Contar cosas reales que parecen increíbles es lo que nos queda a los reporteros, mientras vemos con frustración cómo van siendo asesinados aquellos a quienes nos referimos en nuestra historias, sin que sepamos casi nunca por qué sucedió tal cosa, y sin que exista nunca el tiempo suficiente para averiguar, porque los muertos se amontonan, no sólo en las morgues y en los sueños a la hora de dormir, sino también en las libretas de apuntes, donde anotamos esbozos de proyectos de investigación que nunca se convierten en las historias que merecen, que deben ser.
Ahora mataron a una poeta”, me dijeron esa vez. “¿A quién?... ¿quién?”, pregunté. “A la poeta Susana Chávez... ¿Quién? Quién sabe... Fue esta pinche ciudad”, me respondieron. Susana además de poeta era activista. Hay quienes dicen que fue a ella a quien se le oyó decir por primera vez: “¡Ni una más!”, uno de los varios gritos de resistencia que se pronuncian en México y el mundo ante la barbarie del feminicidio juarense.
Confieso que no había leído a Susana Chávez tanto como lo he hecho desde que murió. Lo hago a ratos, como en éste, y sus poemas me atrapan, por un momento olvido que son textos de una chica asesinada brutalmente.
A través de la poesía de Susana Chávez oigo cómo late el corazón de una ciudad adolorida.
Intuyo de dónde venía la fuerza de los versos de Susana, pese a que vivió en un oasis de horror instalado en medio de un desierto de aburrimiento, como dice el epígrafe de Baudelaire usado por Roberto Bolaño para su 2666. Dicen que cuando una sociedad padece tiempos atribulados, el arte y la literatura que emerge es una gran respuesta al deterioro. En una película de Orson Wells, un personaje recuerda que de la realidad de las guerras de los Borgia salieron Miguel Ángel y el Renacimiento, y de los 500 años de paz en Suiza apenas el réloj cucú.
Del horror de Ciudad Juárez, emergió el siguiente poema de Susana Chávez:

SANGRE NUESTRA
Sangre mía,
de alba,
de luna partida,
del silencio. 
de roca muerta, 
de mujer en cama, 
saltando al vacío,
Abierta a la locura.
Sangre clara y definida,
fértil y semilla, 
Sangre incomprensible gira, 
Sangre liberación de sí misma, 
Sangre río de mis cantos, 
Mar de mis abismos. 
Sangre instante donde nazco adolorida, 
Nutrida de mi última presencia.
Susana Chávez, Ciudad Juárez, Chihuahua, México

Pocos recuerdan el crimen de Susana Chávez. Es más, muchos apenas están enterándose de su caso al leer estas líneas. Su asesinato se pierde, como tantos más, en el anonimato de eso a lo que llamamos “Las muertas de Juárez”, un término que nosotros, los todavía vivos, inventamos para tratar de darle coherencia a una realidad que no tiene asidero lógico de dónde agarrarse, y que ahora es una especie de subcategoría de un término todavía más abstracto y más hueco: el de “Los muertos de la Guerra del narco”.
¿La poeta Susana Chávez es una muerta de Juárez, una muerta de la Guerra del Narco o una muerta “común”, o qué diablos dirá la estadística nacional?
Ayer fue asesinada en Ciudad Juárez Susana Chávez, hoy la familia Reyes, mañana alguien más. Todo pasa pero no pasa nada. Hay discursos, fiscalías, películas, comisiones, obras de teatro, libros, campañas internacionales, reportajes y textitos como éste y sin embargo nada cambia para las mujeres en Ciudad Juárez. Las cosas se ponen cada vez peor.
La hemorragia es imparable.
Tras su muerte, amigos de la poeta Susana Chávez protestaron con canciones de hip hop en su honor, leyendo poemas, gritando consignas. Lo sé por un video de youtube que según el contador de visitas, muy poca gente ha tenido tiempo de mirar. Se titula “Juaritos” y dura 16 minutos.
Se enrabia el alma.
Es una memoria chiquita, pero las imágenes no nada más despiden a la poeta Susana Chávez: en medio de un torbellino de polvo observamos el funeral de una ciudad.
Como tituló Guillermo Bonfil Batalla uno de sus libros, el asesinato de la poeta Susana Chávez es una de las historias que todavía no son historia.
Algún día.

twitter.com/diegoeosorno

jueves, 17 de noviembre de 2011

Crónica: Mi reloj “viejito”

Tomado de:
Published on November 3rd, 2011
Por: Marco A. Díaz
Sin duda alguna puedo decir que Culiacán vive uno de los peores momentos en cuanto a inseguridad se refiere en los últimos años. La percepción de robos a mano armada en comercios, restaurantes, estacionamientos y bancos es cada vez mayor. Al decir percepción me refiero al miedo de las personas, no al hecho, al delito en sí.
El delito se está llevando a cabo todos los días, ahí radica dicho temor de la sociedad a salir a un restaurante a desayunar, comer o cenar.
Cualquier hora, momento y lugar, puede ser el escogido por un grupo de maleantes que busquen adueñarse de lo ajeno.
Así le sucedió a quien esto suscribe.
Hace un par de meses acudí con mi novia a un restaurante en conocida colonia de esta capital sinaloense. Era un domingo y teníamos varias opciones. Después de una larga conversación entre qué restaurant está en el lugar menos inseguro decidimos ir por comida china.
Debo señalar que nunca había asistido a ese lugar, había otro en la zona que era de mi preferencia, pero dicen que las mujeres siempre ganan y su decisión prevaleció.
El sitio era amplio, había mucha gente; fácilmente eran más de cien. Solicitamos una mesa para dos y todo estaba bien a excepción de los manteles que, por el hecho de ser lavados constantemente estaban húmedos. Nos cambiamos de mesa y la misma historia.
Ordenamos una serie de platillos bastante apetecibles y una jarra de té mientras nos servían la comida, todo estaba relativamente bien. El hecho de que hubiera tanta gente me daba seguridad, no sentía que corriéramos algún peligro.
Es necesario recalcar que desde que me enteré de una ola de robos en la ciudad que afectaron a amigos, conocidos y conocidos de conocidos, no me sentía seguro, lo que me obligaba a salir de mi casa con el dinero suficiente o menos, y mi típico reloj “viejito”, no mi favorito y mucho menos el que me heredó mi padre. Dicha precaución fue sustentada por rumores y una que otra nota periodística en los periódicos locales.
“No vaya a ser”, pensaba yo.
Normalmente acostumbro sentarme de frente a la puerta de entrada y/o salida, esta vez no lo hice así, me sentía tranquilo.
La comida llegó y empezamos a alimentarnos, “muy buena comida, el pollo está muy rico” comenté. La gente calló de repente, el silencio invadió el lugar. Yo tenía los codos en la mesa y las manos en la sien cual persona maleducada. Giré mi cabeza sobre mi hombro izquierdo y ahí estaban.
Eran cinco jóvenes que aparentaban una edad no mayor a los 18 años, todos armados y vestidos con playeras negras, pantalón de mezclilla y tenis.
El pánico trató de apoderarse de mí, guarde la calma y recordé que mi novia es una persona bastante nerviosa; cualquier movimiento brusco o síntoma de inseguridad propia la haría sentirse de la misma forma, más de lo que seguramente ya sentía.
Guardé la calma y pensé que solamente querrían el dinero, nada más. Le pedí a Dios que no hubiera un valiente armado que tratara de hacerles frente y el daño llegaría a ser más que económico a los asistentes, a cualquier de los que ahí estábamos.
“Saquen celulares, relojes, cadenas y dinero”, “Saquen el dinero a la v… ¡Ni modo que vengan a comer sin dinero!”, gritaba uno de los maleantes.
Uno de ellos se dirigió directamente a la caja, los meseros solamente se orillaron a su paso y levantaban las manos. Yo sostuve mis manos en mi cabeza y le pedía mantener la calma a mi novia: “no voltees a verlos, baja la cara, baja la mirada…”.
Dos más exigían sus pertenencias a los clientes y otros dos cuidaban la puerta.
El silencio es aún más aterrador cuando se sabe que estás en peligro. Esa calma enmudecía a los comensales pero resaltaba el sonido del llanto de los niños, muchos de ellos jugaban en el playground del restaurante.
Unas señoras a mi lado no podían contener su llanto, su nerviosismo. Llegaron después que nosotros, muy contentas echando la “chorcha”, se fueron casi corriendo en cuanto los asaltantes abandonaron el lugar.
A nuestro lado derecho se encontraba un ex maestro de mi novia con su esposa y su hijo quien curiosamente no podía dejar de comer durante el asalto.
Los gritos, los lloriqueos, las armas ¿quién puede comer así?
Esa voz ranchera, de seguro no eran originarios de la zona. Los culichis hablamos muy golpeado y también cantado dicen muchos, pero el asaltante lo hacía todavía más fuerte.
Lo vi acercarse sobre mi espalda y repitió “ya les dije que saquen el dinero a la v….”.
Estaba seguro que solamente querían las cosas y el dinero. Y mi reloj era de acero, su brillo llamaba la atención y sabía que al pasar por mi lado me lo iban a quitar o arrebatar, también el dinero y mi celular. Decidí dejarlo en la mesa, entregarlo sin que me lo pidiera directamente, evitar que las cosas se salieran de control.
Y así fue, el muchacho lo agarró sin pedir más. Caminó nuevamente por detrás de mí aunque seguía solicitando el dinero a los comensales, entonces decidí colocar sobre la mesa lo que traía para pagar la comida.
Esperé unos segundos pero no lo tomó, giré nuevamente mi cabeza sobre mi hombro y ya se habían ido todos.
Muchas personas siguieron comiendo, otros salieron a fumarse un cigarro y nosotros, solamente pedimos nuestra comida para llevar y nos fuimos, así sin decir nada.
Durante los 15 o 20 minutos que esperamos para que nos trajeran nuestra comida y la cuenta, la policía no llegó. Desconozco si los llamaron.
Mi reloj “viejito” lo compré hace algunos años en Estados Unidos, tuvo un costo de aproximadamente 60 dólares, no era caro, tampoco me lo regalaron. Ese día lo utilicé por si a caso. Y así pasó.

martes, 15 de noviembre de 2011

TODOS SOMOS #MAREOFLORES


2011-11-15 14:52:58
Tomado del portal gatopardo.com
Por Ricardo Garza Lau
Mario Flores llegó a mi departamento hace un año, en medio de una fiesta, invitado por una amiga. Me lo presentaron, lo saludé, se volteó, sacó un chicle de su boca y lo lanzó por la ventana. Abajo está la terraza de los vecinos, donde -por accidente, claro- han caído toda clase de objetos, causando su furia. Fingí que le reclamaba molesto a Mario cuantas veces pude a lo largo de la noche. Primero parecía confundido pero luego entendió que mi berrinche era una broma pesada. Desde entonces salimos con frecuencia, tenemos amigos en común y nos seguimos en Twitter. Quienes lo conocemos, sabemos que Mario es probablemente el más apolítico de los amigos, y que sus chistes de mal gusto rara vez sobrepasan en agresividad a los de un niño de 12 años. También sabemos que lo más "subversivo" que se atrevería a hacer es robarse un póster o una señalización callejera porque le gustó su diseño. Creo que todos los que seguimos su cuenta entendimos que quería hacerse el chistoso al poner en su perfil: "soy el ángel de la muerte de los panistas voladores". No lo imagino haciendo vudú para desquitar su odio (inexistente) contra algún secretario del gobierno.

El domingo a las 4 PM me marcó al celular otro amigo que tenemos en común, para avisarme que la PGR tenía detenido a Mario por sus tuits respecto a la caída del helicóptero en el que murió el secretario de Gobernación y otras siete personas; el ahora famoso: "No salía tan temprano del trabajo desde que se cayó la avioneta de Mouriño. Anden con cuidado funcionarios voladores". Mario trabajaba a un par de cuadras de donde cayó la avioneta de (aunque suene increíble) otro secretario de Gobernación, hace tres años. En un principio descarté que lo hubieran detenido por eso, le dije a mi amigo que seguramente lo habían detenido por, no sé, hacerle una mala broma a alguien muy sensible y con "conexiones" en la PGR. Él me pidió que le diera difusión a su detención en Twitter, como lo estaban haciendo ya todos sus amigos. Para entonces, #mareoflores ya era el Trending Topic número 1 de México.

Más tarde llegué al edificio de la Procuraduría en el DF, a un costado del monumento a la Revolución. Afuera, a las 7 PM, seis horas después de su "captura", ninguno de los 40 amigos que esperábamos noticias sabíamos quién y por qué lo habían detenido. Algunos gritaban "liberen a Mario", mientras desde el sexto piso se asomaba una persona. Cerca de las 10 PM fue liberado y la PGR emitió un comunicado en el que señalaba que, en efecto, había sido detenido por sus tuiteos, y que había sido trasladado como testigo. ¿Testigo de qué!, si a la hora en que cayó el helicóptero en un paraje perdido de Chalco, él estaba, como en cualquier día de la semana, en la agencia de publicidad donde trabaja.

Ayer me encontré con Mario en un centro comercial. Traía una gorra porque no quiere que lo reconozcan. Su teléfono sonaba constantemente, la mayoría de las veces eran reporteros que querían entrevistarlo. Mientras comíamos me contó cómo fue su detención: cuando acomodaba unas cosas en la cajuela de su coche, afuera de la casa de sus papás, llegó un hombre que le preguntó "¿te acuerdas de mí?", y en el momento en que intentaba reconocerlo se aproximaron otros 8 ó 10 hombres, que lo jalonearon hasta meterlo en un Chevy Monza sin sellos de alguna dependencia. Él grito y forcejeó un rato hasta que lo dominaron. Hoy le duele la espalda y los brazos, aunque el único golpe leve que tiene es en un codo. En el auto lo intentaron calmar, uno de ellos le dijo: "tranquilo, yo también tengo hijos". Luego llegaron al edificio de la PGR, donde, según me explicó, todo fue más amable (excepto por una agente que en la entrada le aventó un: "eso te pasa por hocicón"). Adentro le explicaron que era presentado como testigo (menos mal, si hubiera sido sospechoso…), y le hicieron una serie de preguntas sobre helicópteros, afiliaciones políticas, grupos subversivos y países que había visitado.

Luego le hice unas preguntas:

¿Alguna vez imaginaste que podrían "ensartarte" por escribir estupideces en tu cuenta de Twitter?
Desgraciadamente sí, por lo que pasó en Veracruz, pero lo comenté con unos amigos y me dijeron "no pasa nada". Además, los medios le prestaron atención a @morf0 y por eso creí que no se fijarían en mí. De todos modos no hice nada malo, si las palabras bastaran para tirar aviones o helicópteros...

¿No sentiste envidia de que le dieran más atención a @morf0 a pesar de que tú lo predijiste primero?
En absoluto. Me dio un poco de miedo, pero como vi que no pasó nada ni el viernes ni el sábado, ya para el domingo lo había olvidado.

¿Pensaste en borrar el tuit?
Sí, pero creí que se vería más sospechoso, porque ya había copias de pantalla.

¿Qué sentiste cuando Blake murió?
Me sorprendió que vivamos en un país donde puede suceder eso dos veces. La primera vez que lo viví me pareció inconcebible, la segunda pensé: "esto ya es moda".

¿Y pensaste en el tuit que escribiste?
Sí, porque alguien me dijo: "mira, resultaste profeta". Pero no pensé mucho en ello.

¿Cuando te detuvieron creíste que te estaban confundiendo con otra persona?
No, pensaba que eran de la PGR, que buscaban a un chivo expiatorio, que me iban a dar un "tehuacanazo".

¿Cuando te treparon en el coche te pasó por la cabeza que podrías pasar unos añitos en la cárcel?
No, pensé más en morir. Pensé: "ya valí, me pueden hacer lo que quieran". La cárcel era lo de menos. Tenía miedo de que me llevaran a un botadero de Iztapalapa o a una colonia perdida de Xochimilco.

¿Por qué crees que te agarraron a ti y no a cualquiera de los otros miles de tuiteros que escribían tonterías sobre Blake?
Supongo que por una nota de Yahoo Noticias, en la que una reportera escribió sobre eso el viernes. Ahí me citó a mí también, con pantallazo, fue el único medio.

¿Qué se siente pasar de 3 mil a 17 mil followers de un día para otro, al estilo @EPN (Enrique Peña Nieto)?
¡Terrible!, porque yo estaba contento con mis 3 700 followers ganados uno a uno, en una cuenta desde hace dos años, donde he escrito tonterías que me pasan diariamente, como chistuitero, y eso esperaba leer la gente que me seguía. Ahora no me gusta porque es gente que me sigue por otras razones, que no me conocen, que sólo están esperando qué voy a declarar ahorita.

¿Te sientes intimidado?
Sí, pero creo que son fases, ahorita está la peor inflamación, afortunadamente me han ayudado, pero espero que vaya bajando poco a poco.

(Suena el teléfono, la llamada de una periodista que quiere entrevistarlo en su programa de televisión. Mario le dice que prefiere declinar la invitación, que por ahora está cansado de aparecer en medios).

¿Crees que si te hubieran detenido en cualquier otro estado de la República habría sido tan "suavecito", tan fácil salir ocho horas después?
No, pienso que fue una suerte vivir en el DF, el DF está muy vigilado, hay organismos nacionales e internacionales. Cuando me levantaron me intentaron calmar, pero me calmé hasta ver que llegábamos a la PGR, en la Plaza de la República. Cuando vi abogados penalistas me tranquilicé. No sabía qué estaba pasando en ese momento en redes sociales.

¿Crees que hubieras salido ocho horas después si no hubiéramos hecho este desmadre en Twitter?
No sé, en la PGR fue otra cosa, estaba el director regional, Noé Rodríguez. Como que él entendió de inmediato que yo no tenía nada que ver. En la PGR no me reprendieron, sólo querían averiguar mi background y mis afiliaciones políticas, que por cierto no existen.

¿Alguna vez vas a volver a tuitear como antes?
Es mi intención, volver a tuitear como un mexicano libre. Sé que estoy más vigilado, no necesariamente por el gobierno, pero sí por muchos usuarios y por los medios. Me lo voy a tomar con calma. Poco a poco, una vez que pase, intentaré recuperarlo.

¿Cuál es la pregunta más estúpida que te ha hecho un reportero?
Que si siento que tengo responsabilidad en la muerte del secretario de Gobernación. Eso es superstición, o no entender las casualidades.

¿Cuál fue la pregunta más estúpida que te hicieron en la PGR?
Que si sé cómo volar un helicóptero.

No llevabas tu celular cuando te detuvieron, ¿en qué momento te lo dieron?
Mi urgencia era comunicarme con mi mamá, a las dos horas la dejaron pasar. Eso fue un salvamento, pasó mi papá media hora después y me lo dio él, por instrucción del delegado. Ahí fue cuando tuiteé que estaba bien y me saqué una foto. Tampoco me querían dejar tuitear mucho, no fuera a poner "pinches de la PGR", pero no era mi intención.

¿No te recomendaron tuitear algo?
No, no me coercionaron, sólo me dijeron "por favor no tuitees", pero pensé que tenía que decirles a todos, sobre todo porque ya se habían enterado mis amigos.

¿Y después por qué borraste esa foto?
Creo que porque era un mal recuerdo.

¿No fue más bien porque no querías que te conocieran físicamente?
También, sí, ahora borré ya todas mis fotos personales. No quiero fama de ese tipo.

La PGR te citó como testigo, ¿testigo de qué?
Me imagino que lo que querían era que declarara, se cuidaron mucho de usar el término sospechoso, era sólo un interrogatorio. Eso sí, el amago fue una pesadilla.

¿Y el comunicado de prensa, que a mí me pareció hecho por un becario?
Uhm... Parcial, institucionalizado, no decía nada, pero era de esperarse.

¿Crees que la PGR haya tenido la intención de intimidarnos a todos los que tuiteamos?
Realmente pienso que no tenían mucha idea de lo que hacían. Hoy hablé con los de CiudadanosMX, y ellos creen que la orden era "investiguen cualquier cabo suelto", y yo era un cabo suelto, así que decidieron verse proactivos. Lo malo es que los judiciales que me llevaron no me explicaron eso, fue un levantamiento, pero quizá ellos no conocen otra forma. Al final me agradecieron mi cooperación, eso no me quita el espanto, pero quién quiere de enemigo a la PGR. Si ellos están contentos es más que suficiente, aunque suene cobarde, pero creo que para un ciudadano normal son más que suficientes emociones por un día.

¿Qué opinas de quienes tuiteamos idioteces?
Que es un derecho inalienable del ser humano divertirse en una red social. En todos los países lo hacen, es una forma de creatividad. Creo que el 99.9% de la gente que está en Twitter no lo hace para poner mensajes cifrados contra el gobierno. Los gobiernos tienen que aprender a lidiar con Twitter.

¿Crees que los políticos en México le entienden a Twitter?
No, sé que hay una penetración muy chica de Twitter, debe ser menos del 5% de la población. Es para gente con afinidad electrónica y de letras.

¿Cuál crees que sea el político que mejor le entiende a Twitter en el país?
No tengo una respuesta para eso.

¿Te interesaría hacerte activista ahora que la gente te aclama?
Soy una persona moderada, si puedo aprovechar esto para algo, una vez que se calmen las aguas... Creo que al menos podría sentar el precedente de alguien a quien Twitter defendió.

¿Alguna vez en tu vida habías profetizado algo sin querer?
Mi tercer ojo se cerró antes de que aprendiera a hablar. ¡Por supuesto que no! No soy un Pitoniso.

¿Soñaste alguna vez en ser Trending Topic?
Pienso que todos los tuiteros lo han soñado, pero definitivamente cambio mi tranquilidad por eso, ¡quédense con sus Trending Topics!

¿Por qué tenías puesto ese gorrito ridículo en tu avatar?
Porque soy una persona que ama la diversión, soy libre, y así fui a una fiesta de Halloween y me resultaba divertido.

¿Vives con miedo?
Sí, espero que sea injustificado, espero que esto pase de moda pronto. Lo estoy odiando.

¿Dormiste bien anoche?
Sí, claro. Quiero calmar a todo el mundo, sólo pienso estar en mi casa temprano. Me voy a guardar una temporada, creo que cualquiera lo haría.


lunes, 14 de noviembre de 2011

Conteo diario de muertes violentas en el país en menosdiasaqui.blogspot.com

Guadalajara, Jalisco, 12 de noviembre
En diferentes hechos, relacionados con la delincuencia organizada y con riñas entre pandillas, tres personas perdieron la vida y cinco más resultaron lesionadas, tras los acontecimientos se registró la detención de un presunto responsable.

Baja California, 11 de noviembre
Con múltiples heridas en diversas partes del cuerpo y con un cuchillo clavado en el cuello fue descubierto el cadáver de un individuo que fue asesinado de forma violenta en el interior de su domicilio, en donde llevó a cabo una fiesta a la que asistieron numerosas personas.
Baja California, 11 de noviembre
Se encontró el cuerpo de Héctor Adrián Barbeytia Ponce, de 32 años de edad, cuyo cadáver fue descubierto entrada la noche del jueves con múltiples impactos de bala.

Michoacán, 11 de noviembre
Los cadáveres de dos sujetos, que fueron torturados, maniatados y que les enredaron cinta canela en el cráneo, para luego asesinarlos de un balazo en la cabeza, fueron hallados por las autoridades ministeriales en un terreno en despoblado.
Michoacán, 11 de noviembre
Los cadáveres putrefactos de dos presuntos gatilleros, uno de ellos que aún portaba una fornitura con varios cargadores y cartuchos, fueron encontrados en una brecha, en la caja de una camioneta alquilada.
Estado de México, 12 de noviembre
Rodolfo Hernández, teniente de la Fuerza Aérea Mexicana, fue asesinado de dos balazos por resistirse al robo de su camioneta; su cuerpo fue hallado frente al número 115 de calle Lázaro Cárdenas, colonia Manantiales.
Estado de México, 12 de noviembre
Raúl Tapia Jiménez, de 48 años de edad, subdirector de la Escuela Primaria Niños Héroes, murió luego de que un asaltante le disparara a quemarropa y éste se resistiera al atraco.

Poza Rica, Veracruz, 12 de noviembre
Un hombre fue encontrado muerto en su domicilio ubicado en la calle Retorno del Poder número 7 de la unidad Infonavit Kawatzin en el municipio de Coatzintla, al norte de la entidad veracruzana.

Distrito Federal, 11 de noviembre
Un taxista fue asesinado de un balazo en el pecho al momento en que conducía el vehículo de alquiler sobre la Avenida Insurgentes y Puente de Alvarado en la Colonia Buenavista. Los responsables escaparon.
Hidalgo, 11 de noviembre
Dos personas que se encontraban en una reunión fueron asesinadas cuando dos sujetos que viajaban en un automóvil les dispararon con pistolas y huyeron a toda prisa.

Morelos, 12 de noviembre
El cadáver de un hombre de aproximadamente 30 años de edad y que pudiera ser de un estibador del mercado “Adolfo López Mateos”, fue encontrado ayer al medio día en el fondo de la Barranca de Amanalco.
Morelos, 11 de noviembre
En en Coatlán del Río, una mujer más fue asesinada, se trata de quien en vida llevó el nombre de Elizabeth Bustos Morales de 29 años de edad, cuyo cadáver fue encontrado misteriosamente en la recamara de la casa de descanso de su ex-suegra, localizada en la calle Morelos número 7 del centro del municipio de Coatlán del Río, totalmente envuelto en un zarape.