martes, 4 de octubre de 2011

Rosario, mujer, indígena, analfabeta y violada, no quiere justicia


Segunda de la serie Historias mias


Eduardo Ortiz León
Caborca, Sonora.- Tiene 19 años y desde hace ya dos, vive en la costa agrícola de Caborca, en la comisaría Y griega, donde rentan una pequeña casa, mientras terminan de construir la propia, son 11 de familia y todos ellos son iletrados o analfabetas, desconocen si son analfabetas funcionales o no, términos utilizados por los burócratas gubernamentales para manipular las cifras sobre este problema y mantenerlos cercanos a las cifras aceptables, según lo marcala UNESCO.
Rosario, llegó a esta región al igual que cientos, quizás miles de jornaleros agrícolas que año con año se vienen de su lugar de nacimiento, a trabajar en las labores de la cosecha de la uva u otro cultivo, dejando atrás, sus animalitos su tierra y por supuesto familias, optando al final por quedarse en el lugar al que acuden cada año, en este caso la costa agrícola de Caborca, atrás quedó el abuelo, quien pos su edad ya no puede desarrollar las a veces pesadas labores del cultivo y cosecha a destajo para poder ganar, mas del salario mínimo, dice Rosario que según la dificultad en un día hacen de tres a cuatro tareas en promedio cada uno de los integrantes de la familia, a veces nos dan un surco, dice,  a veces dos, según como está de difícil.
Ella convalece en una cama del hospital general de Caborca, a donde llegó debido a una enfermedad, en espera de que acuda el doctor o enfermera para darse de alta e irse a casa, tiene 18 años, es una muchacha delgada, morena, chaparrita y  morena, apenas rebasará si acaso el metro y medio  de estatura, durante su estancia la trabajadora social que la atendió, detectó que fue abusada  sexualmente, por lo que lo puso en conocimiento del área de psicología del hospital, después de platicar con ella, se dio aviso al Centro de atención a victimas dela Procuraduríaestatal de justicia, quienes acudieron y recomendaron interpusiera denuncia penal sobre este delito, cometido contra su persona, asimismo se avisó al DIF, municipal para que acudieran, pero argumentaron no tener tiempo en ese momento y que irían otro día.
Mientras tanto un hermano de Rosario, que así se llama esta joven, acudió al hospital y acompañado de un abogado, desconoce ella si de alguna dependencia o particular a quienes platicó su experiencia, como resultado al final, el abogado le aconsejó no presentar denuncia, diciéndole que como ya había pasado tiempo, mas de dos meses, su denuncia no procedería, lo mismo le dice su madre, una mujer indígena no mayor de 50 años al parecer, pero que ya parió a 9 hijos,  quien a decir de Rosario, no le cree de su violación.
Mi mamá no me creyó, dice, con voz apenas audible, nadie en mi casa me cree, vuelve a decir, y como pasó? Le digo, entonces ella inicia su relato, despacio, quedamente apenas en un susurro, ese día yo fui a la iglesia a misa y al salir me regresé a mi casa y antes de llegar me salieron dos muchachos y uno de ellos me agarró, abusando de mi, el otro no, nomás uno dice y me dejaron, yo no le dije a nadie lo que me pasó y se dieron cuenta hasta que me enfermé y me dijeron que estaba embarazada, tengo tres meses, pero no me creen que me violaron porque ya pasó mucho tiempo, dice.
El que abusó de ti, te conocía le pregunté? Andabas con el?, si, me dijo hace mucho, pero el se fue y apenas volvió este año y me andaba persiguiendo para que volviera con el, pero yo no quería y yo creo que por eso me violó, el es de Chiapas y  se fue, ya no está aquí, por eso yo creo que lo voy a dejar así, Como? Pues no voy a denunciar, porque mis papás ya me dijeron, finaliza.
Una vez concluida esta platica, con Rosario decidí, buscar cifras sobre casos de mujeres violadas en el estado de Sonora y simplemente no hay, a excepción de un estudio de  opinión realizado porla Secretaria Ejecutivade Seguridad  Pública, donde se dan cifras pero solo sobre casos de denuncias presentadas y no sobre el total de mujeres que se supone son violadas en el estado.
En este sin especificar cifras, afirma que durante el 2008, 48 por ciento no presentaron denuncia y 52 por ciento, si, en 2009 66 por ciento no, 34 por ciento si, y el ultimo año el 2010 81 por ciento no y 19 si, de las que decidieron no presentar denuncia el 88 por ciento dijo no haberlo hecho debido al poco apoyo recibido por parte de sus familias y el 9 por ciento por no haber sido atendidas por la autoridad en este caso los agentes del ministerio público.
En otra fuente pero de la misma secretaría del programa estatal para la prevención del delito en su índice de indicadores delictivos se dice que en Sonora se presentaron 94, violaciones en el 2006, 74 en el 2007, 91 en el 2008, 50 en el 2009 y 8 durante el primer trimestre del 2010.
Todos estos datos son en ocasiones muy contradictorios, pues en otro apartado se dice que de cada 25 casos 20 no presentaron denuncia durante el año 2010, 15 de 25 en el 2009 y 12 de 25 en el 2008, lo que desmiente entonces las cifras alegres del secretario ejecutivo de seguridad pública de que la confianza de los o las afectadas por este delito, es casi nula para con la autoridad y se desconfía de ellas.
En cuanto a nivel nacional en las fuentes consultadas, también sus datos son muy contradictorios aunque tanto dependencias gubernamentales como organismos no gubernamentales que defienden los derechos de las mujeres y están al tanto de la violencia sexual o violaciones cometidas contra ellos, coinciden en que cada 3 o 4 minutos una mujer es violada en nuestro país, tal y como se indica en un estudio realzado por la red de mujeres, donde participa la periodista Lidia Cacho, una de las mujeres mexicanas que mas han luchado para denunciar y solicitar justicia para estos tipos de casos.
En este estudio se dice que: Cada 18 segundos una mujer es violada en México, su hermana, su hija, usted, su prima, la vecina, la alumna, la madre, 3 mujeres por minuto viven violencia sexual en México,180 mujeres cada hora son violadas en alguna casa, en una calle vacía, en una oficina, en una playa, en un auto,4,320 hijas, hermanas, madres, niñas, abuelas son violadas al día en México, 30,240 mexicanas cada semana sabrán lo que significa la violación sexual, 120 mil 960 mujeres, turistas, maestras, hoteleras, amas de casa, son violadas cada mes en su patria: México y una de sus conclusiones es vergonzosa para la justicia mexicana pues según sus cifras y estudios , cada año el 95% de los violadores en México saldrán impunes de una denuncia penal.
Por su parte  las invrestigadoras, Nadine Gasman,  Laura Villa-Torres, Deborah L. Billings, Claudia Moreno, en su estudio Informe Nacional sobrela Violenciayla Saluden México, VIOLENCIA SEXUAL EN MEXICO, en el apartado sobre Sonora, afirma que entre 1997 y 2002, periodo sobre el que realizaron este informe en Sonora se perpetraron 1552 violaciones, con un promedio diario de 0.61 y10.06 de casos por cada 100 mil habitantes.

Cabe aclarar que, el Gobierno Mexicano, como la mayoría de los países latinoamericanos, ha ratificado otros convenios y
acuerdos relevantes a este tema: Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948),la Convenciónsobre
la Eliminaciónde Todas Formas de Discriminación Contrala Mujer(CEDAW, 1981) yla Convenciónsobre
los Derechos del Niño y dela Niña(1990), pero aunque en todos los estados se tipifica la violación como un delito, es casi imposible o muy difícil, que una mujer llegue a presentar una denuncia ante el agente investigador del ministerio público, primero por la ignorancia de que este delito es perseguido de oficio, segundo por que es la familia el primer obstáculo para llegar a esa decisión y tercero porque al acudir a esa instancia, tiene que pasar por un vía crucis para ser atendida y la falta de sensibilidad al respecto por parte del personal de las agencias del ministerio público y los mismos titulares.
Y en el caso de Rosario, ella no pasará a formar parte de las estadísticas de casos cerrados, pues ni siquiera se abrirá uno, porque su familia no quiso que pusiera una denuncia, y ella misma no está muy convencida de hacerlo, el muchacho ya no está aquí, dijo con voz triste, ya que, finaliza con desaliento.
Rosario, no tendrá justicia y triste navidad pasará, ya que también es su cumpleaños, con el fruto en su vientre de un hijo, no deseado, que crecerá sin padre y si es niña, podrá también convertirse mas tarde en un número frío de las estadísticas, de esas miles de mujeres que no se atreven a denunciar a sus violadores, por el temor a ser señalada, tanto por sus familias como por la sociedad, en el caso de ella, se vio obligada a decir lo que le pasó, pues salio embarazada, pero cuantas mujeres, habrá que al no haber esta consecuencia callan dentro de si, el dolor de haber sido ultrajadas y forzadas a tener sexo contra su voluntad?

Historias mías


 Eduardo Ortiz León
 Caborca, Sonora, 2 de octubre del 2011.- Desde mis tiempos de preparatoria, siempre tuve la inquietud de escribir, y  lo hacía a veces en forma o intentos de poemas, escribí muchos y sobre las cosas mas variadas,  pero nunca conservé nada lo hice en mis cuadernos de la escuela, en aquellos blocs de hojas alargadas y angostas con ilustraciones de flores, corazones, avecitas, nubes, caricaturas, de todos colores, para escribir cartas de amor y a veces solo me imaginaba algo, pero no lo escribía, algunas veces los regalaba, quien sabe si existan algunos por ahí.
Y hoy este día, decido iniciar una serie de historias, que nombré mías en alusión al blog, Historias de nadie, creado por un extraordinario periodista, al que admiro y que conocí gracias  a mi hermano Noel, que radica en algún lugar de la zona conurbada de Monterrey, quien sabiendo de mi gusto por la lectura y mi profesión, me envió en  ocasiones, algunas crónicas y artículos de Diego Enrique Osorno, casi todas ellas sobre temas de narcotráfico y como este ha permeado la sociedad mexicana, desde los estratos mas bajos a los mas altos niveles, introduciéndose entre las élites del poder económico y político de nuestra nación, desde entonces empecé a buscar, cuando tenía oportunidad mas y mas de su abundante y variada producción periodística, pero lo que me animó mas, fue su visita a Caborca, para dirigir un taller sobre como hacer periodismo en situaciones de violencia, llamado Historias de conflicto, contar historias en una jaula con leones, que mejor nombre o analogía se puede dar, pues es exactamente lo que hace un reportero que vive y trabaja en zonas donde la violencia domina, ya sea por ser bastión de algún grupo de narcotraficantes y por lo tanto domina ahí la ley de la selva o porque la situación social es de  miseria y opresión, obligando a sus habitantes y sectores sociales mas sometidos, a una rebelión que busca librarse de esas condiciones, renegando de la protesta y exigencia pacífica, pasando a las acciones mas radicales como es le insurrección ya sea por medio de marchas y plantones que obligan al estado a reprimirlas, pues son veneno para sus ansias de dominio y sojuzgamiento, son inadmisibles para sostener esa falacia que nos untan en la cara y nos la refriegan, llamada estado de derecho.
Con esta serie pretendo desde este momento documentar y narrar que piensa y como vive la gente lo que pasa a nuestro alrededor y de cara a un año que considero decisivo para la historia moderna de nuestro país, el 2012, cuando después de tres elecciones consecutivas a la presidencia, y posteriores a la de 1988, cuando se cree y yo considero estar seguro se cometió el primer gran fraude en la historia de las elecciones presidenciales con el triunfo de Carlos Salinas de Gortari, gracias a la famosa caída del sistema en detrimento de Cuahutemoc Cárdenas Solórzano, quien fue traicionado por quienes en ese entonces, se consideraban opositores al sistema y en realidad eran aliados secretos del partido en el poder, encabezados por un abogado corrupto y demagógico, como es Diego Fernández de Ceballos, quien en su calidad de pastor de la borregada panista avaló la destrucción de las boletas electorales de esa elección, única evidencia que podría o no avalar si esa elección fue o no legal, gracias a eso, ese barbón, hipócrita y supuestamente creyente de los mandamientos de dios, se vio beneficiado con una serie de prebendas y canonjías, que lo convirtieron en el abogado mas rico y poderoso de este país, con el poder para nombrar desde entonces magistrados, procuradores y secretarios de estado, status que hasta hoy guarda o se le atribuye, todavía ese inmenso poder.
Pero ya me estoy desviando de esta historia, el caso es que considero que vienen  cosas grandes para México y no podemos quedarnos callados tanto si triunfan los que ahora detentan el poder, como si por fin se logra echarles de ese trono de la inmundicia en que ¿se ha convertido la presidencia de nuestro país, debemos y tenemos la obligación como seres pensantes y racionales, que vemos la situación a contribuir y trabajar para que esto sea una realidad, un mundo libre de injusticia, donde esta no sea prostituida y sea pareja para todos, pobres o ricos, famosos o anónimos, débiles o fuertes y solo podremos lograrlo, difundiendo las injusticias que a diario se comenten en nombre de la bandera o la patria mexicana, contando historias de manera tal que las personas que las lean, saquen sus propias conclusiones en base al hecho de que estas sean verídicas y sobre todo que contengan la mayor cantidad posible de fuentes que la enriquezcan para no tener que emitir nuestros juicios y tratar de atraer la simpatía de la gente hacia nuestra posición ideológica o compartan nuestras fobias,(Diego Osorno) ellos deben de llegar a tener sus propias conclusiones y en base a ello actuar de manera honesta y congruente con lo que buscamos, una mejor sociedad, ese debe de ser nuestro objetivo, que desde el entorno mas cercano a nuestra esfera de influencia sea ya nuestro medio, modesto o gran influencia y penetración en la opinión pública, el vehículo para ese fin, los resultados deben de ser un  cambio de mentalidad, pequeño o grande en nuestra comunidad y este debe de ser transmitido en esa medida a otros sectores o ámbitos mas elevados.
Se que algunas veces esto no gustará o incomodará a compañeros o a otras personas, pero como siempre dentro de mis limitaciones trataré de escribir la verdad  y que esta se difunda a través de esta mi modesta página de Internet, de mi blog o a través de aquellos que consideren merece ser publicada en sus medios, por tener elementos de interés para aquellos que los siguen o leen, a lo largo de mi vida he vivido cosas que nadie de aquí en este medio, ha vivido, lo que me ha llevado a cometer acciones consideradas moralmente inaceptables, conductas inapropiadas para quien se considera decente, todos en la vida cometemos errores y no por eso, debemos siempre seguir la misma senda, pues entonces grandes hombres nunca hubieran descubierto o llevado a cabo algo trascendental, si en un momento de sus vidas se equivocaron y no hubieran tenido o sabido rectificar a tiempo y cambiar de ruta  para llegar a su objetivo,  espero eso halla quedado atrás y no sea este un impedimento para iniciar una nueva etapa en mi vida como periodista.
En Sonora, hay muchos y buenos periodistas, mas que buenos excelentes, como un Imanol Caneyada, otra de mis influencias recientes, Arturo Soto Murguía, Juana María Olguín, Samuel Valenzuela, entre los pocos que conozco, sino personalmente si por sus escritos, donde no se limitan a dar a conocer una nota, sino a profundizar en lo que hay detrás de la nota, sin importar a quien le duele o lástima, sin parase a pensar si sus escritos golpean a alguien poderosos y eso es lo que se necesita de nosotros, ser fuertes, claros, directos paro sobe todo verídicos en lo que a nivel estatal se refiere, mas cercanos a mi entorno, está Araceli Celaya, Alberto Ramírez, Reymundo Quiroz, aquí en Caborca, Rafael Amparán en Puerto Peñasco, a quien desde hace tiempo no me topo, quienes de alguna manera tratan de hacer un periodismo diferente, que no dependa tanto del sensacionalismo para atraer lectores y seguidores y eso en si ya es ganancia, hay mas, pero que no lo hacen por el gusto y la convicción, mas bien lo ven solo como una fuente de ingresos, y mas aquí en Caborca, donde existen mas de una treintena de páginas de Internet, que se dedican a publicar lo que pasa en nuestra región, la mayoría de ellas alimentadas solo con boletines oficiales y rumores como base a sus notas propias, muy pocas o pocos compañeros que hacen trabajo de investigación o reporteril de acudir siquiera a verificar sobre el terreno la nota o articulo publicado.
Atrás quedaron los tiempos de los semanarios u otros medios impresos, que antes circulaban, mas de una decena, entre ellos algunos proyectos personales que solo salieron a la luz unos cuantos números, solo quedan tres que lo hacen de manera constante y periódica, Confidencial de nuestro amigo Gastón Gastélum, en realidad se llama José Alfredo, Tribuna Regional y El navegante, todas  con un común denominador, su contenido principal es la  nota roja y deportiva, en menor medida temas sociales o denuncia, de ahí en fuera no hay mas opciones, claro, los diarios de circulación estatal, pero casi nunca traen información local, lo que ha dejado abierto el mercado a estas revistas semanales, y de ahí que sigan sobreviviendo, pero creo no equivocarme al vaticinar que muy pronto tendrán que dejar su formato impreso para mudar  o ingresar a la moda, impuesta por la tecnologías ser un portal de Internet, ojala y no, no es desearles la de malas, pues a mi en lo personal, es un placer y  disfruto de leer algo en papel, sentir su textura, ver sus colores, oler la tinta, mancharme los dedos con ella, algo que una pantalla no podrá sustituir jamás, pero desgraciadamente eso pasará con el tiempo.
Tenia yo desde hace mas de 15 años, desde mi llegada a Caborca, la costumbre de comprar diariamente el periódico, siendo siempre El imparcial, el que adquiría a pesar de haber otras opciones, por considerar que este era el mas completo y que en el aparecían escritos de  columnistas a los que me gusta  leer, como Ramón Valdez en las ediciones dominicales, Ernesto Camou Healy, Manú Donbierrer, Carmen Arístegui, Katia D*Artigues, Lidia Cacho, los leo ahora por Internet, en un tiempo Carlos Marín, Denisse Dresser, Guadalupe Loesa, Carlos Ramírez y otros que habían caído o salido ya de mis gustos por considerar que ya no eran honestos en sus opiniones y haber caído o sometido al régimen que nos gobierna o habrían mudado a una empresa que todo lo pervierte y denigra como es Televisa, a estos los dejé ya de leer y no me llaman la atención para nada a menos que pueda obtener datos para algún articulo u opinión, el caso es que dejé de comprarlo cuando un día fui temprano al OXXO a comprarlo o en un crucero no recuerdo, que lo vi y en toda la portada y contraportada se ocupaba con el logotipo de una empresa telefónica que ese día, iniciaba su pleito por compartir el monopolio de las señales televisivas con los dueños de ese espectro radioeléctrico en nuestro país, digo dueños pues son las únicas con señal de canales televisivos en todo el territorio nacional o en su mayor parte, Televisa y televisión Azteca, y nada mas, ni un llamado, cabeza de nota, nada, solo el logo del pinchi periódico que yo sabia era una cochinada pero lo prefería a ver los lectores de noticias y mal llamados periodistas Calos Loret de Mola o Antonio Alatorre, por las mañanas, o López Dóriga, por las noches, quien considero es el peor de todos y el mas arrastrado y sumiso, por ser un títere al cual mueven desde los pinos, y utilizado en muchas ocasiones para golpear a personas o lideres que afectan los intereses del gobierno y el duopolio televisivo, desde ese día dije, vuelvo madre a comprar este pinchi periódicos y desde entonces estos cabrones de los Healy, dejaron de recibir de mi, aproximadamente tres mil pesos anuales de mis magros ingresos, pues yo no desayunaba sino tenía el periódico en mis manos para leer, mientras ingería mis alimentos mañaneros, lo que a veces provocaba no pocas discusiones en la familia, por esa manía o costumbre, desde ese día esto fue un pretexto menos para discutir con mi esposa, que cuando se dio cuenta y me preguntó, porqué y decirle la razón, dijo, según recuerdo, gracias a dios, desde cuando que hubieran sacado esa puta publicidad.
Pero en fin eso ya pasó y ahora no leo mas ese comercio indiscriminado de la información, ahora cada semana al menos espero, buscar una historia interesante o que crea yo lo es y espero que esto sea un  principio y aliente a otros a seguir este camino, tan difícil, peligroso a veces pero apasionante, el denunciar y difundir la injusticia que nos rodea y que por comodidad a veces procuramos ignorar.

lunes, 3 de octubre de 2011

Paga IFE 17 mil 500 por cada hoja de papel



El Instituto Federal Electoral (IFE) pagó 17 mil 500 pesos por cada hoja de papel opalina de un total de 50 mil que adquirió en febrero de 2010 a la empresa Corporación Litográfica.
Esta compra está registrada en el portal electrónico del sistema Compranet, en el que se difunden contratos y gastos de todas las dependencias de gobierno.
Con la clave C660000000, Compranet registró esa adquisición realizada por la Dirección de Recursos Materiales y Servicios del IFE. Ahí se detalla que la compra fue de 50 mil hojas a un “precio unitario” de 17 mil 500 pesos, por lo que el importe total reportado es de 875 millones de pesos.
En papelerías como Lumen, un paquete de cien hojas tamaño carta de papel opalina cuesta cien pesos, es decir, un peso por cada hoja.
La información refiere que el proveedor de esas 50 mil hojas es “Delgado Luna Héctor y/o Corporación Litográfica, con Registro Federal de Contribuyentes DELH-850624-KD3 y dirección en la calle Andalucía 389-A, colonia Postal, CP 3410.
El contrato que obtuvo este proveedor es el IFE-020-2010 y se entregó por adjudicación directa el 19 de febrero de 2010.
Según Comprantet, esa adquisición fue la más cara de ese año, en el que no hubo elecciones federales.
De hecho, los datos indican que por cada hoja de papel opalina el IFE pagó cinco veces más que por cada disco duro, cuyo precio unitario fue de 3 mil 350 pesos.
Los 17 mil 500 pesos de cada hoja de opalina del IFE son casi el doble de los 9 mil 420 pesos que ese organismo pagó por cada caja de piso de cerámica que adquirió el 9 de febrero de 2010, y el costo de tres de esos papeles rebasa los 45 mil 600 pesos destinados a la contratación de monitoreo de medios.
La proveedora Corporación Litográfica obtuvo más contratos del IFE para surtir hojas, pero con otros precios.
Por ejemplo, el contrato IFE-038-2010 otorgado el 2 de marzo de ese año por 110 mil hojas de papel bond a un precio unitario de 16 centavos, por lo que el monto total de esa adjudicación fue de 17 mil 270 pesos.
Gastan en “unidad canina”. Otro gasto inusual reportado por el IFE a Compranet es el de “Mantenimiento a unidad canina”, que no aparece en el organigrama del instituto, por el cual pagó 127 mil 586 pesos a Corporación de Profesionales en Zootecnia, SA de CV, bajo el contrato IFE 0045-2010, fechado el 8 de marzo de 2010.
Incluso el IFE reporta haber pagado el 8 de marzo de 2010 la cantidad de 34 mil 450 pesos por un servicio de la Clínica Veterinaria Dr. Guerrero.
En enero de este año se dio a conocer que el IFE tenía 350 millones de pesos que obtuvo de subejercicio de 2010 para formar un fondo inmobiliario para adquisición de propiedades.
En diciembre se anunció un plan de austeridad
Redación La Razón
Apenas unos meses después de que se registraran los gastos mencionados, en diciembre de 2010 el IFE anunció medidas de austeridad administrativa para “privilegiar la eficiencia y la eficacia en el uso de los recursos públicos asignados a esta autoridad”.
Entre las recomendaciones a seguir estaban no autorizar el incremento salarial en términos reales para mandos medios y superiores, ni para personal llamado de enlace.
Realizar sólo la adquisición de los vehículos que resultaran indispensables para atender los servicios institucionales, y reposición de los dañados. Señalaba la necesidad de que la adquisición de mobiliario se llevará a cabo mediante “compras consolidadas”, con el objetivo de obtener mejor calidad y precio.
Los gastos en remodelación de oficinas públicas serían sólo en el caso de las obras que de plano no puedan postergarse, se añadía.
Asimismo, agregó entonces el Instituto Federal Electoral, la remodelación de sus instalaciones se llevaría a cabo únicamente en el caso de que esas obras signifiquen una ocupación más eficiente de los espacios en los inmuebles y se genere un ahorro importante en el mediano plazo.

domingo, 2 de octubre de 2011

Cristo negro en Ciudad Juárez



UN JOVEN ZETA MEXICANO
2011-09-28 10:25:15

Para Daniel Gershenson

El año que comencé a trabajar como reportero no hubo ningún colapso informático por el efecto 2000, pero nacieron Los Zetas. En el noreste de México escuchabas comentarios acerca de la gente de la última letra sin prestar demasiado interés. La derrota del PRI y el inicio de la supuesta transición eran temas mejor valorados en las redacciones de los periódicos.

Como había furor democrático, me la pasé reporteando sobre las nuevas y viejas mafias de políticos que practicaban el robo sistemático del dinero público. Cada nota que redactaba sobre bonos millonarios cobrados en secreto por diputados, o de contratos otorgados por presidentes municipales corruptos a sus socios o familiares, me hacían sentir parte de algo vibrante como el Watergate. En el México norteño, durante los inicios del siglo XXI, antes de que los editores debieran resignarse a trabajar sus titulares con un vocabulario medieval que incluye palabras como guerra, torturados,decapitación, fosas y masacre, las principales notas solían incluir términos como Bonogate,Parquegate, Amigogate, Asesorgate y Gobernadorgate.

Parece que en el Distrito Federal hasta hubo un Toallagate.

Manadas de periodistas entreabríamos emocionados la caja de Pandora tras la caída del régimen priista y aparecían excreciones flamantes o acumuladas durante largo tiempo, que sacábamos y envolvíamos con términos anglo, como papel regalo, antes de ponerlas a la luz.

Escribí mi primera nota sobre Los Zetas en abril de 2001, a los 20 años. Trataba sobre un operativo que marcó un antes y después en el mundo del narcotráfico de La Frontera Chica, como llamamos nosotros a la pequeña zona de Tamaulipas colindante con Texas. Soldados de fuerzas especiales descendieron de madrugada del cielo, en paracaídas camuflados, en Guardados de Abajo, ranchería de Ciudad Miguel Alemán donde operaba Gilberto García Mena, un traficante veterano no muy conocido, que sin embargo, hasta el día de su captura fue un regulador entre los intereses económicos de empresarios narcos del noreste y de los comerciantes sinaloenses pioneros que exportaban la mercancía requerida por consumidores estadounidenses.
Esa vez hice mi primer enlace como corresponsal a un noticiero de la televisión de Monterrey, desde una casa de dos pisos de apariencia normal por fuera, pero que por dentro tenía las habitaciones, el comedor, la cocina y los sanitarios retacados de toneladas de mariguana envuelta en cajas de cartón plastificadas. En aquel pueblo sitiado por el Ejército entrevisté, entre el aroma de hierba verde, al fiscal a cargo del operativo, entonces un desconocido: José Luis Santiago Vasconcelos, quien años después sería el zar antidrogas y fallecería en noviembre de 2008, cuando el avión en el que volaba se estrelló a causa de un accidente –sí, por increíble que parezca– en la principal avenida de la Ciudad de México a la hora pico del tráfico.

El aparatoso operativo que ocurrió en la Frontera Chica ese año –que incluyó la detención de algunos mandos de los cuarteles de la zona militar– se olvidó pronto. La minúscula región desapareció de nuevo del mapa. Los reporteros del noreste regresamos a escribir de las letras más longevas del abecedario mexicano: P R I.

Como era de esperarse, la derrota electoral y las incontenibles ambiciones de poder desataron un cisma en el estómago del dinosaurio, lo que derivó en la excreción de varios priistas connotados como la cacique sindical, Elba Esther Gordillo. Después, el país se enfrascó en un escandoloso y bruto proceso de desafuero promovido por el gobierno de Vicente Fox, contra el jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, no por la corrupción del acomodaticio séquito perredista –bien disimulada con un Tsuru–, sino por una absurda obra vial.

Así llegamos al 2006, a unas ríspidas elecciones presidenciales ganadas por un margen de apenas 0.56 por ciento en un país escéptico aún de las urnas, tras la tradición de celebrar 70 años los comicios más ficticios del mundo.

Ese año, el presidente que tomó protesta, Felipe Calderón Hinojosa, lo hizo en medio de una crisis que, en lugar de atenderla políticamente (a la fecha el candidato perdedor ni lo reconoce y ni siquiera se ha reunido con él), decidió encubrirla con una vieja estrategia recomendada a los gobiernos débiles y que ha sido usada por presidentes cobardes de otras épocas y lugares del mundo: declarando una guerra.

¿Contra quién? Aunque cambia muy seguido su discurso, a veces parece que él sabe contra quién. Nosotros todavía no.

Siete años después del emocionante año 2000, cuando vimos vestido de militar al presidente, invocando ese 3 de enero de 2007 al Ejército para legitimar su naciente gobierno, algunos pensamos que nuestro México rocambolesco no se había convertido de forma necesaria en un país más democrático. Además, la corrupción institucional, quizá la causa principal por la que perdió el priismo, se mantuvo intacta, o en algunos casos cobró proporciones inhumanas (basta revisar el siniestro de la Guardería ABC en Hermosillo para probarlo).

En ese tiempo, en el noreste mexicano presenciamos también, cómo legiones de alcaldes, en pos de conseguir financiamiento lícito o ilícito para la siguiente campaña electoral y para algo más, cuando llegaban al cargo renunciaban a gobernar sus ciudades y se dedicaban a administrar la destrucción de éstas. Con ese ánimo político, los cuerpos policiales municipales no sólo dejaron de combatir al crimen: se convirtieron en una fuerza criminal en sí mismos.

El fiasco de nuestra incipiente democracia no surgió una mañana de forma repentina. Se gestó con lentitud y una indiferencia general. La realpolitik es cínica, ya se sabe, pero vivir con esta resignación fue veneno para eso a lo que se le dice ciudadanía, la cual en México, parece que acabó creyendo que lo mejor que podía hacer ante la devastación que ocurría ante sus ojos, era evadirse de la política y la realidad.

Lo que sí empezó a notarse con algo más de claridad por esos días, fue que el escrutinio minucioso del ejercicio cotidiano del gobierno pasó, ante "la guerra", a un segundo plano en los medios de comunicación. Si usted es mexicano, ¿recuerda algún caso de corrupción gubernamental documentado a fondo en algún periódico mediante una investigación periódistica propia en los años recientes? Hay unos cuantos, pero sobran dedos de una mano para enumerarlos.

De contar hasta la cantidad y el precio de las toallas compradas en la residencia presidencial de Los Pinos, se pasó a contar el número de los cadáveres que entraban a diario a la morgue más cercana a tu redacción.

Cuando desaparecieron del radar de interés los asuntos sociales que me había tocado reportear antes de 2007, una suerte de curso intensivo de realidades nacionales que incluyó La Otra Campaña del EZLN, el siniestro de Pasta de Conchos, las huelgas mineras en Lázaro Cárdenas, Michoacán y Cananea, Sonora, la represión en Atenco y la insurrección de Oaxaca, hubo un momento en el que también, en lo personal, me sentí fuera de todo radar. La inercia que había ese año en el país me llevó a estar un día montado en un camión de asalto del Ejército, usando chaleco antibalas y casco militar, acompañando a decenas de soldados a buscar zetas en Apaztingán, Michoacán, hasta donde se supone que ya había llegado la plaga proveniente de mi tierra. La experiencia resultó algo así como ir con una caña de pescar a un acuario. No tardé tanto en darme cuenta de que detestaba ser un rambo-periodista que contaba muertes en lugar de intentar contar las historias que había detrás de ellas.

Aunque en la década pasada redacté y publiqué más o menos siete mil notas (la respectiva carpeta de mi computadora indica eso), mi anhelo suele ser el de involucrarme y contar lo que veo y escucho en los lugares a los que voy, sobre todo cuando viajo a los que casi nadie puede o tiene a que ir. A partir de 2007, la necesidad de narrar, más que de registrar lo que pasaba de acuerdo con un preformato, se volvió imperante. Peor aún: deber moral, debido a que veía cómo iba gestándose un esperpento que cuatro años después adquirió el tétrico y aun cambiante rostro de cuarenta mil personas muertas.

Quizá es prematuro afirmarlo con todas sus letras, pero es probable que la lógica seguida por los medios de comunicación, de aproximarse con vocación estadística, cuasi deportiva, a la violencia desatada en varios lugares del país –una lógica que yo también seguí– en algo ha de ser cómplice de la tragedia nacional. Ya se verá después, cuando otros analicen con suficiente distancia este periodo tan triste que además, por razones paramilitares, es complicado de documentar al momento y de forma frontal en ciertos lugares del país.

Para expresarse ante la devastación, cada quien reacciona con los recursos que tiene a la mano, suelen buscarse respuestas en ciertos aprendizajes íntimos. Una vieja lección de periodismo de Alma Guillermoprieto parece hoy más valiosa que nunca. En ella aconsejaba algo que en el grueso de las escuelas de comunicación te prohiben: que los reporteros mezclemos la información recopilada con observación, análisis y nuestras reacciones personales. Alma resaltaba el poder del periodismo narrativo frente a la información dura. Un poder superior por una cosa: las historias permiten que el lector pueda pensar sin reservas, entender realmente algo, mientras que, con una nota breve (o siete mil) se alimenta en los lectores una tramposa sensación consoladora de que el mundo gira demasiado rápido y de que no tenemos tiempo de detenernos a hacer algo a lo que sí te obliga una historia bien narrada: pensar.

Otra lectura, pero reciente y de ficción, 2666, del espiritifláutico Roberto Bolaño, acabó por hacerle captar al reportero que soy, el valor de cierta narración exhaustiva, hasta maratónica, cuando se hace lo que en apariencia es imposible de hacer: hablar del narcotráfico sin mostrar narcotraficantes. Hoy entiendo que la violencia mexicana exige una implicación personal total y algo bizarra para tratar de entenderla. Cuando comprendí esto debí asumir un pacto con el periodismo narrativo, al que me refiero a veces como periodismo infrarrealista, no sé bien por qué, aunque seguro que algo influye el que fui un pésimo poeta precoz, y por supuesto, el haber estado más de una vez, caminando de noche, las calles de Santa Teresa, Sonora.

A queridos colegas a los que comentaba esta decisión les preocupaba mi forma de pensar. Lo veían como una especie de claudicación, de rendición frente al diarismo, la única forma posible en la que ellos conciben que se puede hacer el periodismo, y que de hecho es así, en términos formales.

Ellos me decían con palabras cariñosas que al dejar de trabajar en un periódico estaba dando un salto al vacío.

Pero el pacto estaba firmado. La conciencia te mueve y tienes que caminar junto a ella, no sin una sensación interior bien oculta, de vértigo y  desamparo, tras haber militado desde los quince años en redacciones informativas protectoras, narcisistas, alocadas y entrañables.

En eso andaba cuando apareció Lolita Bosch y su convite a una cosa cuyo nombre parecía embonar con lo que estaba ocurriendo en mi vida. Mi aparente rendición tenía más aparentes rendiciones que valía la pena acompañar para dar la batalla; así que no dudé en formar parte de un proyecto que un año después sobrevive, y no sólo eso, se propaga y crece, en buena parte por el furor de Lolita y de una célula de colaboradores medio clandestinos que parecen decididos a subvertir esta realidad con la escritura.

Para vivir mejor –como nombraron a uno de esos demagógicos programas gubernamentales– quizá lo que cualquiera debe hacer es no asumir la conciencia histórica y burlarse de la tentación de hacerle caso, equiparándola con una voz de ultratumba. La conciencia histórica no es cool: es acúfena, anacrónica y antipatriótica –aunque el término conciencia histórica algunas veces es usado por los peores patrioteros para su verborrea. NuestraAparente Rendición.com, enhorabuena, le da un lugar digno en internet a la conciencia histórica para que recorra sus páginas, sin brassier, todos los días. Por eso me gusta estar ahí.

Sin embargo, un año después, la batalla me sigue pareciendo difusa, porque me he ido dando cuenta de que esta batalla se trata a la vez de una batalla contra la generación a la que pertenezco.

Aunque el alfabeto del idioma español está compuesto por veintisiete signos, soy parte de una generación de mexicanos que será recordada, entre unas pocas cosas más, por la última letra del abecedario. No puedo escaparme: soy parte de esta generación zeta.

Acepto (y reniego) dicha condición generacional. La acepto creyendo que mi oficio de reportero se vuelve más necesario. Pese a que circulan decenas de miles de notas sobre Los Zetas (Googledice que cuatro millones y medio), todavía no está claro para muchos lo que significa esa letra que siempre estuvo olvidada, y por la que ahora, hay días en que parece que comienza el alfabeto de México: ¿son acaso Los Zetas la sofisticada organización de misólogos que el gobierno se empeña en promover en que se convirtió aquel grupo de pistoleros entrenados en Estados Unidos, de los cuales oímos, acá en la orilla del Río Bravo desde el 2000?, ¿un zeta es el nombre con el que se camufla todo objetivo de la limpieza social promovida por entes que, con diversos intereses, aprovechan esta crisis política encubierta desde 2007 con una guerra presidencial?, ¿se trata de una utopía social posmoderna o de una saudade colectiva derivada de la Guerra Fría?, ¿son Los Zetasun grupo como cualquier otro del narcotráfico nacional, que sólo por casualidad tiene la joven edad de la democracia mexicana?

Hace poco tiempo, después de conocer a detalle el caso de un antiguo vecino de 30 años de edad, detenido y presentado en forma pública como líder zeta, aunque en realidad se trataba de un vendedor de discos piratas de poca monta que trabajó en eso desde que yo empecé a reportear, le pedí a un alto oficial del Ejército su definición de lo que era un zeta. La respuesta fue: un infractor perteneciente a Los Zetas. ¿Y qué son Los Zetas? Me puse a buscar en documentos oficiales y me topé con que no existe una versión objetiva ni unánime sobre qué son Los Zetas. No hay rigor de datos ni de fechas en informes de la PGR, Cisen y Ejército en torno a la existencia de algo con lo que nuestro pensamiento convive casi todos los días, a través de la lectura de los periódicos, en las pláticas de los cafés, o si tenemos mala suerte, en circunstancias trágicas. Carecemos de una versión clara de lo que son Los Zetas. Ante ello, existe una resonancia carnavalesca de dicha letra. Esta confusión debe tener felices a quienes les importa un bledo la convivencia democrática, a quienes les gusta vivir en la tenebra.

"Más que progresista, soy de izquierda", se autodefinió Héctor Hugo Olivares, autodefinido también como uno de los pilares de la doctrina priista; "el PRI es así, porque así es México", explicó alguna vez el ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Estos eufemismos del lenguaje político representan algo de lo que quiso dejarse atrás en el 2000: lo Revolucionario Institucional es a todas luces contradictorio, no puede existir, pero el siglo pasado fue inventado en México un partido que asumía ese rimbombante postulado; y en el comienzo de este siglo se fue produciendo una especie de alzamiento de la letra más inútil del abecedario, a la que suelen adjudicársele la causa de los padecimientos más graves de nuestra realidad.

Un amigo me dijo que exageraba al decir que esta es la generación zeta y diagnosticó mi caso como "culpa del sobreviviente". Me puse a revisar mi censo personal de muertes ocurridas en el contexto actual y la cifra llegó a catorce personas. Se trata de cuatro mujeres y diez hombres con los que conviví un poco, en situaciones de trabajo rutinarias (una rueda de prensa, una visita a un barrio, un recorrido oficial), pero que un día murieron en medio de esta neblina roja.

Tal vez mi amigo tiene razón. Este medio ambiente sangriento es crítico, claro que te altera. Después de enterarme de los asesinatos de gente que alguna vez vi, había un momento en el que me preguntaba: ¿por qué están muriendo ellos y yo no?, ¿me tocará un día?, ¿tendré también uno de esos epitafios de daño colateral que ahora no son extraños en los panteones mexicanos? A otros reporteros, carpinteros, amas de casa, o comerciantes del noreste que conozco (y que también deben llevar un censo personal mortuorio de la época), se les aparece ciertos días la misma culpa y el mismo miedo.

Cabe aclarar que hay días con más desasosiego que otros. Ataques comanches como el del casino Royale logran sacarte de la monotonía del miedo para provocarte terror. Y el terror socava primero la moralidad, luego la razón. Monterrey, la ciudad (o el campo de tiro), en el que nací, alberga una sociedad a un balazo de perder la razón.

La moralidad para combatir al crimen ya se le olvidó.

Tengo esperanza en el futuro regiomontano, porque sé que el miedo y el terror no son enfermedades incurables. Algún día van a desempolvarse viejos sueños como el de que este país sea menos desigual, o que haya democracia efectiva, justicia... Se va a cerrar este libro de cuentos de terror con el que nos acostamos a dormir por la noche.

Algún día.

El pasado lunes 15 de agosto de 2011 estuve en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el lugar donde es probable que hayan nacido Los Zetas. Antes había ido unas quince veces. Una de las primeras en que lo hice como reportero fue a finales de 2003, para registrar un enfrentamiento de varias horas, con granadas y bazucas, en una de las avenidas principales y el cual había ocurrido porque Los Zetas habían estado a punto de capturar –o asesinar– a Joaquín El Chapo Guzmán. Yo acababa de regresar a México. Recién bajado del avión procedente de Madrid, con la misma maleta del largo periplo europeo, me fui a Nuevo Laredo con un fotógrafo del periódico que pasó por mí al aeropuerto de Monterrey. Estuvimos varios días. En hospitales y en sus casas entrevisté a transeúntes heridos por el combate, platiqué con policías y funcionarios, y visité una agencia de automóviles y un taller mecánico que tenían en sus paredes incontables impactos de bala a causa de la refriega.

Pero en este viaje reciente no vi nada de aquello. Estuve intrigado con la historia de Juan Antonio Rosas, a quien un día antes de mi llegada le había dado un infarto cuando arbitraba un partido de béisbol en uno de los campos llaneros del ejido El Bayito. Juan Antonio esperaba una ambulancia en el centro del diamante, protegido del caliente sol del verano norteño con una sombrilla que algún beisbolista le colocó encima a su cadáver. Mientras los paramédicos encontraban la perdida cancha de Nuevo Laredo, los veteranos jugadores se quitaron los guantes y las gorras, e improvisaron una guardia de honor para despedir al árbitro que falleció en la frontera sin derramar una sola gota de sangre. Entre la hermandad de esos obreros de lunes a viernes y beisbolistas de domingo, había unos cuantos jóvenes con el semblante serio: jóvenes zetas mexicanos.


El Mañana de Nuevo Laredo.

@diegoeosorno



sábado, 1 de octubre de 2011

"Si tuviéramos armas, no estaríamos como estamos"

"Si tuviéramos armas, no estaríamos como estamos"Plantón en San Cristóbal de las Casas, 2009.

Colaboración de Diego Osorno
Venustiano Carranza, Chiapas.- A ninguno de los campesinos de Laguna Verde o de la comunidad 28 de Junio les pareció sospechoso que una cuadrilla de trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) visitara a diario sus pobres pueblos para ofrecer reparaciones de transformadores y cableado. Como los dirigentes de la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ) —de la cual son miembros— acababan de firmar un “pacto de gobernabilidad” con el gobernador Juan Sabines, creían que la inusual eficiencia de la empresa pública se debía a eso.
Diez días duró el espejismo.
El líder de estas comunidades, José Manuel Hernández, un veterano agrarista apodado El Che Ma por su admiración por el Che Guevara, se apareció un día en el sitio donde trabajaban los empleados de la CFE. Platicaron un rato hasta que de repente dos de ellos sacaron pistolas cortas y lo obligaron a subir al vehículo de la compañía, junto con Maximiliano Pérez, el comisariado que también estaba ahí.
La camioneta arrancó y salió de los poblados. A un kilómetro paró en seco delante de otras dos camionetas tipo Suburban que permanecían estacionadas bajo la sombra de un árbol. De una de ellas bajaron tres hombres vestidos con ropa negra y pasamontañas quienes maniataron y vendaron de los ojos a Che Ma, mientras que al comisariado le dijeron que se largara. Tumbado en el asiento trasero, el agrarista recuerda haber escuchado una comunicación vía radio en la cual los conductores eran advertidos de que había un vehículo de la OCEZ siguiéndolos. “¡Quítalo! ¡Sácalo del camino! ¡Mándalos a la chingada!”, decían. Y, a pocos minutos: “Ya se fueron a la chingada”.
Un grupo de miembros de la organización se había dado cuenta ya de la detención de Che Ma —que en ese momento no sabían si era secuestro— y montados en una vieja pick-up, habían salido a toda velocidad para tratar de alcanzar a los de la CFE. Una de las camionetas Suburban les bloqueó el paso. El conductor de la pick-up trató de esquivarla y salió volando del camino. Dos campesinos murieron y uno sigue grave en un hospital de la zona.
“Su revolución"
Mientras Che Ma era trasladado a Tuxtla Gutiérrez, sus captores le daban órdenes y amenazas. “No te muevas, te llegó tu hora, pinche guerrillero, te va a llevar la chingada”. Al llegar a la Procuraduría de Justicia del estado, comenzó a tomar forma el motivo del peculiar operativo. Una de las primeras preguntas que le hicieron los agentes a Che Ma fue: “¿En qué día de 2010 quieren hacer su revolución?”.
El abogado Marcos López llegó al poco tiempo y presionó para que lo dejaran presenciar el interrogatorio como marca la ley. A Che Ma le cuestionaron su relación con Yolanda Castro, líder del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), que la Procuraduría General de la República (PGR) en la era de Eduardo Medina Mora, señaló mediante filtraciones como fachada del Ejército Popular Revolucionario (EPR); le preguntaron también de su relación con Diego Cadena, director del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (FRAYBA), auspiciado por el Obispo Samuel Ruiz, quien también ha sido acusado de ser colaborador del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). “¿Van a realizar acciones en los festejos del Bicentenario?, ¿ya se pusieron de acuerdo el EPR y el EZLN?”, cuestionaban a Che Ma, quien a la semana de su detención fue trasladado al Penal Federal de Máxima Seguridad de Nayarit por considerarlo “un reo de alta peligrosidad”.
Mujeres y palos
A la entrada de Laguna Verde, un grupo de mujeres y niños con palos esperan al Ejército bajo una improvisada chompa que los resguarda del sol despiadado de estos días. Un atardecer malva en tierras donde se siembra maíz y frijol para sobrevivir. Después de cerciorarse de nuestras identidades las mujeres deciden permitirnos la entrada para recorrer el pueblo, el cual tras de la detención de Che Ma fue sitiado por militares y revisado casa por casa por agentes de la policía.
Margarita es nuestra principal guía. Es una señora de unos 40 años que tiene varios nietos y a su esposo protestando en San Cristóbal de las Casas. Laguna Verde y 28 de Junio son comunidades que hace no mucho eran parte de los latifundios chiapanecos del famoso cacique de la región, Carmen Orantes, un personaje más literario que real, el cual según la leyenda tuvo más de 100 hijos, ya que cobraba las deudas de sus peones con la virginidad de las hijas de éstos.
—¿Cómo llegaron los empleados de la CFE?
—Llegaron con don Che Ma muy amistosos, porque yo cuando estuve ahí los miré que llegaron muy cariñosos. “¿Quién es don Chemita decían?”, porque yo también lo escuché, decían: “Don Chemita me puede usted regalar una fotografía”. Y le fue a meter brazo al viejito. “Sí, yo soy”, dijo el viejito. Pero no nos pusimos a pensar que fuera de mala fe y como el viejito no tenía miedo…, no debía, nunca se escondía.
“Que venga a mirar el gobierno”
Seguimos caminando entre casas modestas. Algunas de ellas, las “más afortunadas” tienen el piso pavimentado gracias a la ayuda del programa del gobierno de Felipe Calderón, mediante el cual busca bajar los indicadores de pobreza.
“El gobierno —me dice Margarita, cada vez con menos desconfianza de que en lugar de reporteros seamos en realidad policías— está muy equivocado en lo que está haciendo, sólo manda agarrar a los que no les conviene, les mete muchas ideas, pero que venga a mirar a las comunidades cómo estamos. Debería venir a ver cómo estamos. Viene a agarrar justamente a los compañeros que estamos luchando por un cachito de tierra, es de nosotros, para nuestros hijos”.
La razón —no reconocida oficialmente, pero sí de manera extraoficial— de la detención de Che Ma es su presunta relación con el EPR y con la planeación de una serie de ataques el próximo año. Pero la base legal de su aprehensión está en el expediente 253/2005 donde aparecen él y otras 14 personas acusadas de despojo agravado, daños y asociación delictuosa por invasión de tierras en la región de Venustiano Carranza.
Curso de Derechos Humanos
El 13 de noviembre de 2008 fue allanada la casa de Yolanda Castro, activista que encabezó la campaña en Chiapas por la presentación con vida de los guerrilleros eperristas Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz. A la par, el gobierno ha filtrado a la prensa informes de que supuestamente grupos como el FRAYBA, el FNLS y la OCEZ, así como algunos sacerdotes chiapanecos, en especial Jesús Landín, preparaban una insurrección armada para el 2010.
Las más recientes detenciones ocurridas en este marco son las de José Manuel de la Torre y Rogelio de la Cruz. El viernes 23 de octubre se realizó una actividad de la cuarta visitaduría de la CNDH, en la cual se estaba capacitando a los policías a que aprendieran a respetar los derechos humanos. José Manuel y Rogelio llegaron al mediodía para dejarle una carta al cuarto visitador, en la cual pedían que investigara la detención de Che Ma y la muerte de los dos campesinos de la camioneta. A la madrugada del día siguiente José Manuel y Rogelio fueron detenidos en sus casas mientras dormían. Los policías sentaron a José Manuel en dos llantas, lo golpearon, lo asfixiaron y le dieron de tehuacanazos. Tras siete horas, con los ojos vendados, lo obligaron a firmar una confesión. Amnistía Internacional acreditó esta sesión de tortura y emitió una alerta unos días después.
“Si tuviéramos armas, no estaríamos como estamos"
Al día siguiente de la detención, el Ejército rodeó las comunidades de 28 de Junio y Laguna Verde, mientras que la policía entró a buscar las supuestas armas del EPR, así como un campo de entrenamiento. No encontró nada.
—¿Nadie usa armas aquí?— le pregunto a una de las mujeres que está a la entrada de 28 de junio.
—Nada, la única arma que tenemos ahí es nuestro machete, cuchillo, lo que utilizan los compañeros aquí. Si no tenemos para comer imagínese usted para comprar un arma. Nos acusaban de que había un campamento de entrenamiento y subieron a buscarlo. Es el coraje que tienen con el compañero Che Ma porque nunca se vendió. De él decían que tiene rancho no sé dónde, que tiene su cañal no sé dónde; pero si él tuviera eso y si tuvíeramos armas no estaríamos como estamos. Él lo único que criaba eran sus animalitos. Lo que nos duele a nosotros es que él era como nuestro padre, nunca nos dejaba morir, si alguien necesitaba algo ahí estaba con nosotros. Es el coraje que tenemos ahorita.

 Diego Enrique Osorno Nació en Monterrey, México en 1980. Autor de los libros Oaxaca sitiada. La primera insurreción del siglo XXI (Grijalbo, 2007), El cártel de Sinaloa. Una historia del uso político del narco (Grijalbo, 2009), Nosotros somos los culpables. La tragedia de la guardería ABC (Grijalbo, 2010) y País de muertos. Crónicas contra la impunidad (Compilador, Debate, 2011). Reportero del staff de la revista Gatopardo. Sus crónicas han aparecido en Letras Libres, Proceso, La Rocka, Nexos, Narconews, M Semanal, El Perro, Replicante, Travesías, Chilango, Gente de la actualidad, Milenio y Rebelión. Ha cubierto situaciones de conflicto a lo largo de México y en algunos países de América Latina y Medio Oriente.
Fue profesor en la Escuela de Periodismo Carlos Septién, es participante del Foro Internacional de Biarritz y ganador del Premio Latinoamericano de Periodismo sobre Drogas.
Vive a caballo entre la sierra de Santiago, Nuevo León, y el asfalto de Nueva York.
Datos de contacto: diego.osorno.gonzalez@gmail.com y twitter.com/diegoeosorno http://twitter.com/diegoeosorno

Tiradores protegidos y la violencia crece en Caborca



A plena luz del día este tirante distribuye su producto a la vista de todos pues sabe que está arreglado y sus jefes Los colmeneros en todo caso no lo dejarán abajo
Eduardo Ortiz León
Caborca.Sonora.- Mientras la policía municipal se dedica a cuidarnos de que indigentes y migrantes no arriben a nuestra ciudad con el pretexto de que muchos de ellos cometen delitos y ofenden a las personas, tiradores de coca y cristal, circulan libremente por nuestras calles, llevando a domicilio su producto.
De acuerdo a sus argumentos los delitos disminuyeron en un 60 por ciento en cuanto a robos y faltas al bando de policia y buen gobierno gracias a esas medidas, pero esas estadísticas solo ellos las conocen puesto que cuando se solicitan no se proporcionan ni están a la vista los partes para ver si es o no verdad tal situación.
Y mientras unidades policíacas y agentes con sus respectivos oficiales son distraídos dos veces al dia de sus labores para uidar los puntos  donde se detiene el tren o pasa despacio, los tiradores de droga circulan impunemente, cometiendo infracciones al reglamento de vialidad, a exceso de velocidad, pasandose altos y semáforos en rojo, conduciendo carros robados o con placas sobre puestas.
Asimismo personas armadas en grupos y en solitario entran a establecimientos comerciales, bares o simplemente  en sus lujosos vehículos por toda la geografia de la ciudad amedrentando y haciendo ostentacion de sus armas estos no son detectados cuando su labor es preventiva y por lo tanto deben de estar vigilantes para proteger a la sociedad, mayor ofensa cometen nuestras autoridades cuando se nos deja en la indefensión y al garete y merced de los delincuentes, sicarios, narcos, tiradores y distribuidores de coca y cristal como es el caso del cartel de Los colmeneros, que todos saben donde viven y a que se dedican menos nuestras autoridades.
Es tan grande su influencia que uno de los hijos de un integrante del clan  de los colmeneros o su gente se dio a la tarea de amenazar a un asesor del Insituto Sonorense de la Educacuión para los Adultos, por haber sido reprobado en sus exámenes para cursar la secundaria y no se hizo nada al respecto.
Al contrarioo por las presiones recibidas este narcojuniors fue pasado sin presentar los exámenes de nuevo por el temor a esas amenazas, además de la presión ejercida al respecto en el programa de radio Tu opinión a las 10, donde ejerce como comentarista Jesús El chinto Martínez, abiuelo de ese muchachito, quien despotricó y gritó que en el ISEA las cosas andaban muy mal, pero callando que en realidad los ataques eran por que se afectó a alguien de su familia.
Si las cosas están así y se permite que un individuo como El Chinto Martínez, que se autonombra periodista, recto y honrado, manipule las noticias o denuncias porque le afectan en lo personal mal podemos aspirar a un mejor país o una mejor sociedad en nuestro entorno cercano.
Porque si su interés es denunciar lo que está mal en nuestro municipio, según presume diariamente en ese devaluado programa que todos saben está dedicado solo a dañar reputaciones de personas que no siguen la linea o difieren de la ideología de sus propietarios, no denuncia tal situación de todos conocida, como es la libertad e impunidad con que se distribuye coca y cristal entre los adictos de la ciudad, sin que halla detenciones de estas personas, no lo hace porque uno de los principales cabecillas de este boyante negocio está emparentado políticamente con su familia, entonces malamente puede auto erigirse en amo y señor de la opinión honesta y verdadera de la mayor parte de los ciudadanos Caborquenses.
El caso de ISEA, nunca salio a la luz, pero a este medio se informó y dio conocimiento por una fuente confiable tal situación, laméntandose del proceder del Chinto Martínez, en cuanto a lo demás es de todos conocida esta situación y como la impunidad de estas personas es tanta que a la luz del día realizan actos de violencia y ala hora que les de la gana al no haber autoridad que les haga frente y el silencio por temor de la mayoría de los que trabajamos en la difusión de los acontecimientos que afectan a la comunidad.
Y muestra de que el crimen va ganado la lucha a la autoridades ya sea por complicidad o incapacidad,es como en los últimos días ha habido varias muertes de personas relacionadas según las autoridades con el crimen organizado, algunas levantadas y asesinadas después y otras desaparecidas, y esto no es de hora sino de siempre, pues son decenas de personas que permanecen desaparecidas sin que hasta el momento se tenga información de su paradero o si ya han sido asesinadas puesto que sus cuerpos no han sido encontrados por lo que ni están muertos ni tampoco vivos  al menos hipotéticamente pues sus familias siempre tienen al esperanza de verlos volver, ya sea de una manera u otra.
Y oto botón d muestra es como apenas este vienes una persona fue levantada por un comando a la visita de personas que circulaban por el lugar o viven y trabajan en ese sector de la ciudad donde se desarrollaron los hechos.
La ciudadanía está cansada de tanta violencia y también de que esto no sea denunciado, hablando también de la complicidad e los medios de comunicación locales que no hablan al respecto o si lo hacen,  lo hacen solo cuando no es posible ocultar algún hecho por su relevancia e impacto.